"El elemento central del escenario pos-crisis al que a nivel global nos
dirigimos, se caracteriza por el desplazamiento definitivo del marco de
acumulación capitalista del eje conocido como “eje atlántico”, al “eje
pacífico”, lo que implica entre otras consecuencias el desplazamiento de
Europa de la centralidad del capitalismo mundial hacia una posición más
periférica, en la que España quedaría como una formación social
dependiente y descentrada, insertada dentro de la gran perdedora de la
crisis, la periferia europea.
Dentro de este marco se consolida la realidad de una Europa alemana. Si en el nuevo diseño mundial el papel de Europa es el ser una región exportadora, la potente industria y la fuerza financiera alemana consolidan la acumulación de poder de ese país en el marco de la actual crisis.
Esta especialización exportadora profundiza en las relaciones centro-periferia actual a través de la consolidación de tres áreas de especialización dentro de UE: los países del centro sedes de los grandes complejos industriales, plazas financieras y centros tecnológicos de la UE.
Dentro de este marco se consolida la realidad de una Europa alemana. Si en el nuevo diseño mundial el papel de Europa es el ser una región exportadora, la potente industria y la fuerza financiera alemana consolidan la acumulación de poder de ese país en el marco de la actual crisis.
Esta especialización exportadora profundiza en las relaciones centro-periferia actual a través de la consolidación de tres áreas de especialización dentro de UE: los países del centro sedes de los grandes complejos industriales, plazas financieras y centros tecnológicos de la UE.
Una primera periferia marcada por países especializados en tareas
subcontratadas por parte de los países centrales, en manufacturas
industriales de baja o media intensidad tecnológica, como son el caso de
los países del Este europeo o del automóvil español.
Y una segunda
periferia basada en la explotación de los recursos naturales o del
paisaje del área mediterránea, Báltica o del Adriático, en torno a una
especialización turística e inmobiliaria, como es el caso de España.(...)
Nuestro carácter periférico, en la fase actual, es consecuencia de una
determinada inserción en la cadena de valor global marcada por las
empresas transnacionales, propietarias mayoritarias de los sectores
industriales con mayor capacidad de generación de valor agregado en
nuestra economía.
Es en el proceso de internacionalización del capital
español y la especialización productiva consecuencia de la entrada en la
UE, dónde encontramos el marco contemporáneo, de la ya histórica
construcción de un capitalismo periférico en nuestro país, resultado del
proyecto central de las élites rentistas hegemónicas en nuestro país
desde el siglo XIX.(...)" (Público, 08/04/2014)
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