"Rabab tiene 24 años y una alerta en la cabeza: en el hospital Gregorio Marañon le descubrieron un bulto de 5 milímetros en el pecho.
El médico le recomendó que se hiciese varias pruebas diagnósticas pero,
al no tener papeles ni recursos económicos, ella no podría hacer frente
a ese gasto que no le cubría la Seguridad Social.
Esta mujer, de origen
marroquí, acudió la semana pasada a un Centro Municipal de Salud (CMS),
dependiente del Ayuntamiento de Madrid, donde fue atendida sin
demandarle la tarjeta sanitaria.
Ahora Rabab conocerá qué es ese bulto que tanto le asusta gracias a
un servicio muy desconocido por la población pero a través del cual se
están realizando pruebas diagnósticas sin preguntar el origen de los
usuarios. Es lo que sus profesionales definen como la “Sanidad pública,
universal y gratuita” que aún se mantiene fuera del negocio.
La ciudad de Madrid tiene 17 CMS. Allí se hacen, entre otras labores,
tareas de prevención en materia de salud. Se da la píldora del día
después, hay atención en planificación familiar, se programan charlas en
colegios, se reparten preservativos… Pero también se da atención, por
ejemplo, a ciudadanos con riesgo de padecer diabetes.
“Y damos una
asistencia muy buena, en el Sermas los pacientes están 10 minutos como
máximo; pero aquí, al no tener presión asistencial, podemos atender a
los hábitos de vida, a su alimentación… y ofrecer una solución antes de
que aparezca la enfermedad”, explica un profesional de este centro que
prefiere mantenerse en el anonimato.
La labor de los CMS es muy desconocida y, en muchas ocasiones, sirve
para que los extranjeros sin tarjeta sanitaria tengan acceso a la
atención. “Por ejemplo”, explican trabajadores del centro, “para
practicar una interrupción voluntaria del embarazo a una inmigrante sin
papeles, intentamos buscar algunos recovecos de la ley”. Esos recovecos
consiste en tramitar la tarjeta sanitaria como embarazada, a la que
tienen derecho según el RD 16/2012, y luego acogerse a la ley del
aborto.
Para las pruebas del VIH no se pide ninguna documentación. De hecho,
hasta hace unos años eran anónimas. Ahora, sólo se solicita una pequeña
identificación para comprobar que la persona que va a por los resultados
es la misma que a la que se le realizó la prueba.
En el caso de la detección precoz del cáncer de mama, en los CMS se
practican cerca de 20.000 mamografías cada año, pruebas que se
complementan con biopsias, ecografías o ampliaciones. Además, gracias a
los equipos con los que cuentan, las pacientes salen del centro con un
diagnóstico preciso del problema, algo que en el servicio público de
salud puede demorarse en ocasiones más de medio año. (...)
Ahora, los trabajadores temen que el Ayuntamiento acabe con los CMS.(...)" (La Marea, 06/05/2014)
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