"El Comisario Europeo de Sanidad, Tonio Borg, defendió ayer las reformas
aplicadas al sistema sanitario en Grecia que en los últimos dos años
dejaron sin cobertura a cerca del 40 por ciento de la población.
Borg,
quien se encontraba en Atenas para asistir a la reunión informal de
ministros de Sanidad de la Unión Europea (UE), consideró que de no
haberse llevado a cabo el plan de choque el sistema público de salud se
habría derrumbado.
Señaló que antes de la crisis “la necesidad de reformas era visible, pero después se hizo urgente” pues, al igual que en otros países, hubo que adaptar los servicios sanitarios a la nueva situación y evitar problemas en el futuro. (...)
Señaló que antes de la crisis “la necesidad de reformas era visible, pero después se hizo urgente” pues, al igual que en otros países, hubo que adaptar los servicios sanitarios a la nueva situación y evitar problemas en el futuro. (...)
Según un reciente estudio elaborado por científicos británicos el 47 por
ciento de la población griega no recibe la atención médica necesaria,
las enfermedades infecciosas, los suicidios y la mortalidad infantil
aumentaron de forma alarmante debido a los recortes, que sitúan al país
en la cola de la eurozona con respecto al gasto sanitario.
Sin embargo, para el responsable europeo “esta reducción fue necesaria y no sólo porque lo ordenara la troika” (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), para mantener la estabilidad de los sistemas sanitarios.
Borg también avanzó la posibilidad de que se establezcan controles sanitarios a los trabajadores migrantes en sus países de origen para “asegurarnos de que algunas enfermedades del pasado no vuelven a aparecer de nuevo”.
La velada acusación pasó por alto que enfermedades como la malaria, erradicada hace 40 años de Grecia, volvió a aparecer en los últimos años no a consecuencia de los inmigrantes, sino debido a la deplorable situación de la salud pública en el país." (Prensa Latina, 30/04/2014)
Sin embargo, para el responsable europeo “esta reducción fue necesaria y no sólo porque lo ordenara la troika” (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), para mantener la estabilidad de los sistemas sanitarios.
Borg también avanzó la posibilidad de que se establezcan controles sanitarios a los trabajadores migrantes en sus países de origen para “asegurarnos de que algunas enfermedades del pasado no vuelven a aparecer de nuevo”.
La velada acusación pasó por alto que enfermedades como la malaria, erradicada hace 40 años de Grecia, volvió a aparecer en los últimos años no a consecuencia de los inmigrantes, sino debido a la deplorable situación de la salud pública en el país." (Prensa Latina, 30/04/2014)
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