21.5.14

Cómo prepararse para la recesión inminente

"(...) A poco más de cinco años de la crisis financiera, parece que por fin todo vuelve a la normalidad. El único problema es que se avecina otra recesión. El mero hecho de que el PIB se las haya arreglado para volver al punto donde estaba hace cinco años y que la recesión de 2008/2009 fuera más intensa que cualquier otra desde los años treinta, no significa que el ciclo económico se haya evitado. 

Si nos fijamos en los promedios a largo plazo, a finales de este año o principios del siguiente se espera otro bajón.

Más vale empezar a prepararse ya. ¿Cómo? No se fíe de los mercados de capital. Huya de las acciones inmobiliarias y de consumo. No espere que la burbuja de la eurozona se contenga. Al contrario, empiece a regresar a los bonos, las industrias no cíclicas, el oro y el dinero. (...)

Un antiguo refrán dice que cada cinco o siete años, todo el mundo se olvida de que cada cinco o siete años hay una recesión. Ahora mismo, el patrón parece estar repitiéndose. (...)

 Si fechamos el inicio de la recuperación a principios de 2010, ya ha durado 54 meses. Lo mismo ocurre en EEUU, que empezó a recuperarse en el último trimestre de 2009 y no volvió a hundirse en recesión, por lo que su expansión lleva en curso 57 meses seguidos. 

Lo miremos como lo miremos, se acaba el tiempo. Desde luego, se podría sostener que esta vez ha sido diferente. Tal vez la recesión de 2008/2009 fue tan profunda y dejó tanta huella en la economía que el repunte durará mucho más de lo habitual.

Las empresas tienen mucho dinero suelto que todavía tienen que invertir y los consumidores llevan tanto tiempo apretándose el cinturón que ahora les apetece seguir gastando durante más tiempo de lo que querrían en otro contexto. Aun así, no parece un argumento por el que merezca apostarse la camisa. En realidad, esta vez no es en absoluto diferente.

Lo más probable es que la mejoría dure más o menos lo mismo que todas las demás y, si eso es así, ya le ha llegado su hora. Es posible que la culpa sea de la retirada de la flexibilización cuantitativa, la subida anticipada de los tipos de interés o el hundimiento del mercado bursátil. ¿Quién sabe? Los registros dicen que acabará a final de año o principios del que viene. 

Si quiere saber cómo prepararse, siga leyendo. En primer lugar olvídese de todo el debate sobre la vuelta de los tipos de interés a unos niveles normales. Es posible que los bancos centrales impongan una o quizá dos subidas muy modestas (de un total del 0,5% como mucho) pero enseguida se darán cuenta de que la economía se tambalea y vuelve a encoger.

 En ese momento, darán marcha atrás rápidamente y volverán a recortar los tipos a unos niveles de casi cero otra vez. En segundo lugar espere otra ráfaga de flexibilización cuantitativa en EEUU y el Reino Unido. Los bancos centrales no podrán recortar los tipos lo suficiente como para luchar contra la recesión e imprimir dinero será la única opción que quede. Y con una escala mucho mayor que la de la última vez si quieren que tenga efecto.

En tercer lugar la deflación empeorará. Por casi todo el mundo desarrollado, los tipos de inflación ya se han hundido bastante el año pasado. Un tercio de la eurozona se encuentra en deflación pura y dura. En una recesión, los precios inevitablemente caen, así que no se sorprenda si el mundo desarrollado se vuelve deflacionario. Y por último, los déficit alcanzarán niveles catastróficos.  (...)

La durabilidad del ciclo económico es la lección más importante que puede extraerse de la economía. Nadie ha logrado explicarlo aún pero siempre regresa y a intervalos perfectamente regulares. Esta década no será distinta. El que se olvide que se avecina otra recesión acabará quemándose." ( Matthew Lynn, El Economista, en Jaque al Neoliberalismo, 19/05/2014)

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