"(...) A
poco más de cinco años de la crisis financiera, parece que por fin todo
vuelve a la normalidad. El único problema es que se avecina otra
recesión. El mero hecho de que el PIB se las haya arreglado para volver
al punto donde estaba hace cinco años y que la recesión de 2008/2009
fuera más intensa que cualquier otra desde los años treinta, no
significa que el ciclo económico se haya evitado.
Si nos fijamos en los
promedios a largo plazo, a finales de este año o principios del
siguiente se espera otro bajón.
Más vale empezar a prepararse ya. ¿Cómo? No se fíe de
los mercados de capital. Huya de las acciones inmobiliarias y de
consumo. No espere que la burbuja de la eurozona se contenga. Al
contrario, empiece a regresar a los bonos, las industrias no cíclicas,
el oro y el dinero. (...)
Un
antiguo refrán dice que cada cinco o siete años, todo el mundo se
olvida de que cada cinco o siete años hay una recesión. Ahora mismo, el
patrón parece estar repitiéndose. (...)
Si
fechamos el inicio de la recuperación a principios de 2010, ya ha
durado 54 meses. Lo mismo ocurre en EEUU, que empezó a recuperarse en el
último trimestre de 2009 y no volvió a hundirse en recesión, por lo que
su expansión lleva en curso 57 meses seguidos.
Lo miremos como lo
miremos, se acaba el tiempo. Desde luego, se podría sostener que esta
vez ha sido diferente. Tal vez la recesión de 2008/2009 fue tan profunda
y dejó tanta huella en la economía que el repunte durará mucho más de
lo habitual.
Las empresas tienen mucho dinero suelto que todavía tienen
que invertir y los consumidores llevan tanto tiempo apretándose el
cinturón que ahora les apetece seguir gastando durante más tiempo de lo
que querrían en otro contexto. Aun así, no parece un argumento por el
que merezca apostarse la camisa. En realidad, esta vez no es en absoluto
diferente.
Lo más probable es que la mejoría dure más o menos lo mismo que todas
las demás y, si eso es así, ya le ha llegado su hora. Es posible que la
culpa sea de la retirada de la flexibilización cuantitativa, la subida
anticipada de los tipos de interés o el hundimiento del mercado
bursátil. ¿Quién sabe? Los registros dicen que acabará a final de año o
principios del que viene.
Si quiere saber cómo prepararse, siga leyendo.
En
primer lugar olvídese de todo el debate sobre la vuelta de los tipos de
interés a unos niveles normales. Es posible que los bancos centrales
impongan una o quizá dos subidas muy modestas (de un total del 0,5% como
mucho) pero enseguida se darán cuenta de que la economía se tambalea y
vuelve a encoger.
En ese momento, darán marcha atrás rápidamente y
volverán a recortar los tipos a unos niveles de casi cero otra vez. En
segundo lugar espere otra ráfaga de flexibilización cuantitativa en EEUU
y el Reino Unido. Los bancos centrales no podrán recortar los tipos lo
suficiente como para luchar contra la recesión e imprimir dinero será la
única opción que quede. Y con una escala mucho mayor que la de la
última vez si quieren que tenga efecto.
En tercer lugar la deflación empeorará. Por casi todo el mundo
desarrollado, los tipos de inflación ya se han hundido bastante el año
pasado. Un tercio de la eurozona se encuentra en deflación pura y dura.
En una recesión, los precios inevitablemente caen, así que no se
sorprenda si el mundo desarrollado se vuelve deflacionario. Y por
último, los déficit alcanzarán niveles catastróficos. (...)
La
durabilidad del ciclo económico es la lección más importante que puede
extraerse de la economía. Nadie ha logrado explicarlo aún pero siempre
regresa y a intervalos perfectamente regulares. Esta década no será
distinta. El que se olvide que se avecina otra recesión acabará
quemándose." (
Matthew Lynn, El Economista, en Jaque al Neoliberalismo, 19/05/2014)
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