"(...) Quizá ahora haya que inventar un nuevo término para describir la
situación que estamos comenzando a vivir en las economías del euro y, en
particular, en España. La coincidencia simultánea de señales claras de
salida de la segunda recesión, con señales también claras de deflación o
muy baja inflación. El nuevo término tendría que ser el de expandeflación. De creer las versiones oficiales, esta será la situación idílica de los próximos años.
¿Es posible la expansión con deflación? Posible lo es todo, hasta que caiga el cielo, pero no es probable. Con la expandeflación ocurrirá lo mismo que con la “austeridad expansiva” que las autoridades defendieron contra toda razón y evidencia. Es un wishful thinking, un deseo de la voluntad, pero no un producto de la razón económica. Veamos por qué.
De la misma manera que el fuego de una hoguera no puede mantenerse en
una atmósfera sin o con escaso oxígeno, una débil recuperación no puede
arraigar en un entorno de baja inflación, y aún menos de deflación. La
baja inflación acaba impidiendo el crecimiento y la creación de empleo.
Especialmente cuando, además, la deuda privada es muy elevada. La
experiencia japonesa de estos últimos veinte años es concluyente.
(...) cueste lo que cueste, para no ahogar la recuperación, los bancos
centrales tienen que empeñarse en crear una inflación moderada. Es lo
que ha hecho de nuevo la Reserva Federal desde que su presidente, Ben
Bernanke, dijese que “haría todo lo necesario, durante todo el tiempo
que sea necesario, hasta que el desempleo en EE UU se situase por debajo
del 7,5%”. Y lo ha logrado. (...)
Es necesario un cambio profundo en la gobernanza de la UE. Sin
instituciones comunitarias que tengan la responsabilidad democrática de
luchar contra la deflación y la falta de oportunidades nada cambiará. (...)" (
Antón Costas , El País, 27 ABR 2014 )
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