15.5.14

El 15-M vuelve a tomar las plazas en su tercer aniversario

 Mapa de los distintos colectivos surgidos del 15-M a los largo de estos años.- TOMA LA PLAZA

" (...) Para celebrar estos tres años de vida, el 15-M vuelve a los lugares que nunca ha abandonado: las plazas y las conciencias, a esos "espacios de debate y acción que propicien el intercambio de ideas y el cambio social", explica la plataformas Democracia Real Ya! (...)

Pero el plato fuerte del aniversario será el fin de semana, cuando se celebrarán unas jornadas abiertas que tendrán lugar durante todo el día en el Campo de la Cebada de Madrid. En ellas el se expondrán los logros  y trabajos del movimiento durante estos tres años y se debatirá sobre nuevas protestas, con la participación de intelectuales como Carlos Taibo o la militante feminista y profesora en la Hofstra University de Nueva York, Silvia Federici.

Alrededor de 70 colectivos han comunicado su participación, con unas  50 mesas informativas,  40 talleres, coloquios y asambleas temáticas, música en directo, exposiciones, proyección de cortos y documentales o animación infantil. (...)"       (Público, 15/05/2014)



"En mayo del año 2011 surgió el movimiento 15-M. En los meses siguientes se consolidó un amplio proceso de protesta social cuyo elemento identificador fue la indignación. Se trata de un movimiento popular masivo, con un carácter social y democratizador. 

Convergían tres fenómenos: un amplio descontento popular, en muchos aspectos de la mayoría de la sociedad, que venía de antes y que ya expresaba su desacuerdo con la involución socioeconómica y su desconfianza con la clase política gobernante; una masiva y contundente participación de centenares de miles de personas en la movilización ciudadana, y numerosos grupos de activistas y organizaciones sociales que sirvieron de cauce para la expresión de esa indignación. 

El acierto del movimiento 15-M fue que supo vincular sus objetivos y actividades con las aspiraciones y demandas de esos dos niveles de la sociedad: la gente indignada, que los veía con simpatía, y la ciudadanía activa, que participaba de alguna manera en las movilizaciones públicas.(...)

 Al cabo de tres años de experiencia podemos hacer una reflexión de sus características y su impacto sociopolítico y cultural. La actitud ciudadana de indignación social se conforma en varias etapas, con la combinación de dos tipos de motivos y demandas populares –socioeconómicas y democráticas- y se combina con la expresión de una masiva protesta social progresista con nuevos y renovados sujetos sociopolíticos. (...)

Es decir, permanece un amplio movimiento de protesta social, pero han variado la composición y la forma de su representación social u organismos promotores. Así, han sido diversas plataformas convocantes, con el apoyo de cientos de grupos sociales, las que han encauzado las últimas grandes movilizaciones populares: Marea Ciudadana (23-F), Cumbre Social (23-N), Marcha de la Dignidad (22-M)… Todo ello junto con una ampliación de actividades locales y sectoriales, entre las que cabe destacar la Plataforma contra los desahucios. 

En su conjunto, persiste el desafío de la configuración de un liderazgo social, unitario y respetuoso con el pluralismo interno. Capaz, por una parte, de articular grandes movilizaciones populares por objetivos comunes, y por otra parte, coordinar actividades descentralizadas, con reivindicaciones muy concretas y favoreciendo el arraigo de un denso tejido asociativo de base.

Por otro lado, el éxito o el fracaso de una dinámica de indignación y protesta social se deben medir en una doble dimensión: conquista reivindicativa a corto plazo; avances y retrocesos de las fuerzas en presencia, de sus capacidades y legitimidad, manifestados también de forma concreta e inmediata, y que favorecen o perjudican las transformaciones a medio plazo. 

Es verdad que este proceso de protesta social (incluido las huelgas generales) no ha conseguido avances reivindicativos relevantes, sólo algunas victorias parciales que han tenido un gran valor simbólico. Es la parte de la realidad que puede generar cierta frustración y abandono entre los sectores más cortoplacistas o con menor compromiso público. 

El bloque del poder institucional y financiero es muy fuerte y es difícil su derrota a corto plazo; entre gente indignada, a veces, aparece el cansancio o la impotencia. Pero los poderosos tienen un gran punto débil: su escasa legitimidad ciudadana. Al contrario, lo fuerte para el movimiento popular es su apoyo social y legitimidad que siguen siendo muy amplios.(...)

 Sintetizamos su impacto positivo en los ámbitos social y cultural. Estamos ante un nuevo ciclo sociopolítico, en una pugna social prolongada derivada, por una parte, de una ofensiva antipopular del poder económico e institucional y, por otra parte, de una resistencia cívica con una nueva y heterogénea dinámica de movilización social. 

Este proceso se ha configurado con la interacción de tres dinámicas paralelas: una amplia indignación popular; una nueva dimensión de la protesta colectiva, y la expresión de distintos grupos de activistas o representantes sociales como cauce y orientación para expresar públicamente ese descontento.(...)"              (Antonio Antón, Rebelión, 15/05/2014)

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