"(...) A la vista de la intención de voto sin cocinar de la que ellos
disponen (aunque los ciudadanos no), los amanuenses de los dos grandes
partidos han llegado a una conclusión lógica: cuanto mayor sea la
abstención más probabilidades tienen de que su retroceso electoral no
sea tan evidente, y más probabilidades de afirmar sin sonrojarse urbi et
orbi que el resultado de las europeas no es extrapolable ni a las
municipales ni a las generales del próximo año.
En un alarde
increíble de totalitarismo, en un auténtico atentado contra la
democracia, el Gobierno ha ordenado al Censo Electoral la supresión de
miles de mesas y colegios electorales en toda España y, particularmente,
en aquellos lugares donde el voto le es menos favorable.
Se suprimirá
una de cada tres urnas para dificultar el voto de los desafectos y
fomentar la abstención, ya que, si se producen grandes colas en algunas
zonas, la gente no querrá esperar y se volverá a su casa.
Esto es lo que
el PP espera conseguir con una acción que ni las repúblicas
bolivarianas se atreverían a poner en marcha. La increíble excusa de
estos totalitarios es que, como en todo caso la abstención va a ser
alta, suprimiendo mesas y colegios se ahorra dinero. Y, mientras tanto,
mantiene el despilfarro político a todo trapo.
Es simplemente inaudito
el grado de hipocresía de González Pons, el número dos en la lista del
PP, al afirmar que el rival del PP en las europeas “no es el PSOE, sino
la abstención”.
La táctica profundamente perversa y
antidemocrática de estos cínicos totalitarios es sencilla: la encuesta
del CIS señala que el número de votantes que han decidido abstenerse es
10 puntos superior a las elecciones de 2009; como en estas la abstención
al final fue del 54%, la abstención esta vez podría acercarse al 60%,
lo que significa dos cosas; la primera, que con menos de un 20% del
censo votándoles el PP podría afirmar sin sonrojarse que esto significa
el espaldarazo a toda su desastrosa política económica, basada en el
endeudamiento de varias generaciones y el empobrecimiento de los mas
débiles y de la clase media; segunda, si aun con la abstención las cosas
les van mal, afirmarán justo lo contrario, como ya he explicado: con
una participación tan exigua el resultado no es extrapolable ni a las
autonómicas ni a las generales.
Y a seguir expoliando a los españoles un
año más, y si las cosas se ponen peor (que se pondrán, porque ni vamos a
salir de la crisis ni nada que se le parezca), entonces, gran coalición
y a seguir robando otros cuatro años en régimen de gananciales." (Roberto Centeno, El Confidencial, 19/05/2014)
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