"(...) Valls ya ha demostrado que es un político duro y ha iniciado la
guerra del euro. Los franceses han pedido abiertamente al BCE que
deprecie el tipo de cambio tras el último Eurogrupo. Francia tiene la
tasa de paro en máximos, las exportaciones estancadas y déficit por
cuenta corriente.
Por lo tanto, una depreciación del tipo de cambio,
teniendo en cuenta la debilidad de la demanda interna, sería un estímulo
inmediato sobre sus exportaciones, producción industrial, inversión
empresarial y empleo.
El problema es que Alemania tiene la tasa de paro en mínimos, crea
empleo y, aunque sus exportaciones también están estancadas, tiene un
superávit exterior del 7,5% del PIB. Alemania creó 600.000 empleos en
2013 y los salarios crecen un 3%. Por lo tanto, en Alemania la
depreciación del euro aumentaría la inflación, aunque sin poner en
riesgo la estabilidad de precios.
Alemania se ha opuesto a la medida
argumentando que la responsabilidad del euro es del BCE que es
independiente. (...)
Alemania sabe que eso no es verdad. Los Tratados confinan al BCE el
objetivo de estabilidad de precios y es el Eurogrupo el responsable de
la política cambiaria. No obstante, el tipo de cambio es un fenómeno
monetario y depende del dinero en circulación y es el BCE el que
controla esa variable. (...)
En España las exportaciones también están estancadas, al igual que la
producción industrial, las ventas minoristas y el empleo, como reflejó
la EPA del primer trimestre.
Además el crédito a empresas y familias
sigue en caída libre y explica casi la totalidad de la contracción de
crédito de la Eurozona. España sería el país más beneficiado en esta
guerra pero estamos en negación de la realidad y Merkel se aprovechará
de nuestra debilidad." (
José Carlos Díez
, El País, 9 MAY 2014 )
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