"El estallido de la burbuja inmobiliaria provocó que oleadas de
ladrillo inundaran los balances de la banca. Pese a que la presión de
los precios a la baja, inicialmente las entidades se mostraron renuentes
a reducir el valor de sus adquisiciones para venderlas pese al
potencial riesgo de que dicha carga les hundiese.
Las fuertes provisiones impuestas por Economía desde 2012, sin
embargo, obligaron a la banca a desarrollar una importante estrategia
comercial para dar salida a los activos, una operación que equivale a
achicar agua mientras nuevas oleadas de activos seguían entrando en
balance.
En 2010, el Banco de España calculó que la banca contaba con
70.000 millones en activos adjudicados. Tras traspasar 11.400 millones
de ellos a Sareb (50.000 millones incluyendo créditos), a la banca hoy
aún le quedan 80.711 millones de ladrillo de los que deshacerse.
Este es el lastre inmobiliario que suman actualmente las 15 mayores
entidades del país, Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Popular,
Bankia, Bankinter, Kutxabank, Unicaja, Ceiss, BMN, Liberbank,
Ibercaja-Caja3, Novagalicia y Catalunya Banc, según un reciente estudio
del Área de Estudios y Análisis Económico de La Caixa.
La mayor partida de estos activos es también la más problemática,
pues está compuesta por 30.566 millones en solares. Dejando aparte zonas
de especial atractivo, como Madrid capital o Barcelona, donde se han
seguido sellando transacciones, la compraventa de suelos es uno de los
mercados que más paralizado ha quedado durante la crisis (...)" (Cinco Días, 19/05/2014)
No hay comentarios:
Publicar un comentario