"(...) Thomas Piketty ha firmado, junto con otros colegas franceses, un Manifiesto por la Unión Política del Euro
que parte de otro texto lanzado a fines de 2013 por el llamado Grupo de
Glienicker, un puñado de economistas y juristas alemanes. Los dos
aseguran que es imprescindible regular el capitalismo financiero
mundializado. (...)
No son manifiestos teóricos. El de Piketty contiene propuestas
concretas. Una de ellas, fundamental. Y factible. “No se trata de poner
en común la totalidad de nuestros impuestos y nuestros gastos públicos.
Con demasiada frecuencia, la Europa actual se muestra estúpidamente
intrusiva en cuestiones secundarias (el IVA de las peluquerías) y
patéticamente impotente en temas importantes (como los paraísos fiscales
o la regulación financiera) [...]
Nuestra primera propuesta es que los
países de la zona euro establezcan un impuesto común sobre los
beneficios de las sociedades. Cada país puede seguir fijando su impuesto
sobre sociedades sobre esa base común, con un índice mínimo del orden
del 20% y retener un impuesto adicional federal del orden del 10%. Con
eso, el presupuesto de la zona euro pasará del 0,5% al 1% del PIB”.
Con ese 1% del PIB, la zona euro podría impulsar el relanzamiento y
la inversión, especialmente en medio ambiente, infraestructuras y
formación. “Europa debe aportar justicia fiscal y voluntad política a la
globalización”, escriben.
No es casualidad el momento elegido por estos economistas y juristas
europeos para dar una sacudida a los ciudadanos. Se pueden hacer muchas
cosas en Europa para salir de esta situación. Existen los datos y los
distintos caminos. Pero se trata de una pelea.
Hay decenas de
economistas y juristas extremadamente prestigiosos que nos aseguran que
no existe determinismo económico que nos lleve inevitablemente en una
dirección y no en otra. Pero parece que tienen más éxito quienes quieren
convencernos de que se hace lo único que se puede hacer. (...)" (
Soledad Gallego-Díaz
, El País, 20 ABR 2014 )
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