"La evolución de la actividad económica en la zona euro está marcada por la relación entre los países acreedores, básicamente Alemania, y los deudores, los países del sur de Europa, entre ellos España.
Los acreedores, que claramente tienen una posición de fuerza económica y
política dentro de la Unión Europea, intentaron desde un principio
recuperar a toda costa sus ahorros. Por eso impusieron las políticas de austeridad.
Ello indujo una dinámica perversa acreedor-deudor que suele acabar siempre en deflación.
Este proceso se ve además exacerbado cuando las élites bancarias de los
países deudores, absolutamente insolventes, exigen que se les rescate
con el dinero de los contribuyentes.
Desde el inicio de este blog en 2011 venimos avisando del riesgo de la deflación.
Solamente cuando empezaron a sonar las alarmas de la deflación, a
principios de 2013, Alemania dejó de ahogar a los deudores. Éstos están
recibiendo un poco de oxígeno y ahora están empezando a respirar.
Sin
embargo sigue sin solucionarse el problema de fondo, un brutal
endeudamiento masivo público-privado que sigue en subida libre. Por lo
tanto, no hay ningún motivo para el triunfalismo y mucho menos para
afirmar que nuestro país está saliendo de la crisis. El problema de
fondo volverá aparecer con toda su crudeza, más pronto que tarde. (...)" (Juan Laborda, Vox Populi, 23/04/2014)
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