"(...) El mismo día de la abdicación del rey Juan Carlos I en su hijo
Felipe, la Comisión Europea publica sus recomendaciones para los países
miembros de la UE. Nada nuevo bajo el sol, a ojos de quienes miran la
realidad a medio o largo plazo. Para quienes estaban ya planificando el
nuevo gasto, ha debido ser como un jarro de agua fría.
Lo que pide
Bruselas es recorte de gastos y/o subida de recaudación. ¿Cómo? Pues al
parecer la naranja fiscal española no está eficientemente exprimida y,
además de revisar la calidad y eficiencia del gasto, se pide una subida
del IVA, y de los impuestos que gravan el deterioro al medio ambiente y
los bienes inmuebles. La reforma fiscal debería centrarse también en la
lucha contra el fraude y en contribuir al crecimiento y aumento del
empleo.
Otro de los tirones de orejas se lo lleva el mercado
laboral, donde se pide también más eficiencia menos contratos, y
utilizar los fondos europeos destinados al empleo juvenil. La unidad de
mercado, el sector eléctrico y el desbarajuste institucional en regiones
y municipios completan, más o menos, el documento de la Comisión.
En
estas condiciones ¿quién va a financiar el coste económico de un
referéndum y, eventualmente, de un cambio de régimen (de monarquía a
república)? Porque al final, los españoles tienen que saber que esos
brindis al sol se pagan con sus impuestos.
Y no soy monárquica pero tal
vez éste no sea el “momentazo” que la izquierda radical está esperando,
tal vez la gente prefiera, primero, salir del agujero, encontrar
trabajo, dar de comer a sus hijos y luego ya veremos si preferimos que
nos roben con corona o sin corona." (El momento de la abdicación: y llegó la nada, de María Blanco en vozpopuli.com, en Caffe Reggio, 03/06/2014)
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