"(...) a
la Eurozona no le quedan más opciones que embarcarse en algún tipo de
flexibilización cuantitativa (lo que algunos analistas ya han calificado
de gran bazuca) y no saldrá como el BCE o casi todos los analistas
esperan.
La flexibilización cuantitativa en la eurozona tendrá grandes
repercusiones en los mercados y las economías, como ocurrió cuando se
imprimió dinero en EEUU, Reino Unido y Japón, pero muchas será en
lugares imprevistos o por lo menos no donde lo espera el BCE.
Europa del
este experimentará una burbuja de activos, el valor de la libra
esterlina crecerá, EEUU subirá tipos antes de lo previsto, Alemania le
cogerá el gusto a imprimir dinero y el oro se hundirá todavía más en un
mercado bajista.
Lo que seguramente no haga, o al menos no en un grado
importante, será sacar a la economía europea de la recesión.(...)
La
forma de la flexibilización aún no está clara. Lo más probable es que
sea un recorte de los tipos de interés, seguido de tipos negativos (es
decir, los bancos tendrían que pagar por el privilegio de depositar su
efectivo en el BCE). O podría ocurrírsele un plan específico de
préstamos directos a las empresas, como hizo el Banco de Inglaterra.
Lo
más radical sería comprar activos o intervenir en los mercados de
divisas. Flexibilización cuantitativa pura y dura.
La historia de la impresión de dinero por un banco central en Japón,
EEUU y el Reino Unido nos dice que no funciona como se espera. El plan
es levantar la economía de la eurozona, pero lo más probable es que
afecte a cualquier otro sector.
Éstos son los cinco efectos que puede provocar:
Una burbuja de activos en Europa del este. (...)
Los
emergentes de Europa del este están moribundos desde la crisis de 2008
pero la flexibilización cuantitativa en Europa lanzará un boom de sus
activos y, en particular, los inmobiliarios.
La libra esterlina subirá como la espuma. Los mercados de divisas
detestan que los bancos centrales impriman dinero. Los inversores
saldrán del euro y casi todos se pasarán a su alternativa más próxima,
que será la libra. (...)
Los
tipos de interés de EEUU subirán más deprisa. La Reserva Federal
todavía no ha decidido cuándo subirá los tipos. La liquidez creada por
el BCE se abrirá paso hacia el resto del mundo y gran parte acabará en
EEUU. Eso hará parte del trabajo que hacía el programa de impresión de
dinero de la Fed. Esto facilitará a la Fed retirar su flexibilización
cuantitativa más rápido de lo que nadie se espera (...)
Los
alemanes le cogerán el gusto a la flexibilización cuantitativa. No
hacemos más que leer sobre la fobia alemana a imprimir dinero por la
hiperinflación de los años veinte. Puede que sea verdad pero en 2014 el
BCE logrará reducir el tipo de cambio. Eso ayudará a los exportadores
(que, casualmente, son casi todos alemanes).
Sus rendimientos subirán y
también los precios de las acciones de las grandes empresas de
exportación (también alemanas). En 2015, el DAX se pondrá por las nubes y
también la riqueza del alemán medio. ¿Resultado? Empezarán a pensar que
la flexibilización cuantitativa es estupenda. A todos le gustan las
cosas que les hacen ricos con poco esfuerzo aparente.
El oro entrará en un mercado bajista puro y duro.(...)
Lo
único que no es probable es la recuperación sostenida de la economía de
la eurozona. Los demás activos subirán y la generosidad del BCE llenará
los bolsillos de los inversores que se coloquen en el lado bueno de la
operación, como ocurrió con la Fed y el Banco de Japón en el pasado." (Matthew Lynn, El Economista, en
Jaque al neoliberalismo,05/06/2014)
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