2.6.14

Irrumpe el electorado indignado

"Tres son los resultados más significativos de las elecciones europeas en España: la emergencia de un amplio electorado indignado y transformador; el fracaso del proyecto del aparato socialista que ha cosechado el peor resultado de su historia; el declive del apoyo electoral a la derecha. Los tres fenómenos están encadenados. (...)

Es un acontecimiento histórico. Por primera vez en España, en todo el periodo democrático, las fuerzas políticas a la izquierda de la socialdemocracia superan a ésta en apoyo electoral, y dejan de estar subordinadas ante su hegemonía.

 Las dos dinámicas son paralelas: deslegitimación y disminución de la capacidad representativa de la élite socialista; aval ciudadano a un conjunto de varios grupos sociopolíticos a su izquierda, primero social y de legitimación ciudadana y, después, como representantes políticos directos. 

Es decir, junto con el declive de la derecha conservadora, se ha producido un desplazamiento hacia la izquierda del electorado, fortaleciéndose un polo alternativo relevante de similar representación política (y superior legitimidad social) que la tradicional socialdemocracia. 

Este proceso se ha fraguado durante estos cinco años, a través de la indignación cívica contra las graves e injustas consecuencias de la crisis socioeconómica, la pugna popular contra la involución social, económica y política promovida por las dos élites gobernantes, y la defensa ciudadana de los derechos democráticos, sociales y laborales.  (...)

Las elecciones generales de noviembre de 2011, ya constituyeron un primer aviso: amplia desafección hacia el partido socialista e incremento del voto a IU (y algo de abstención y voto en blanco). Ahora ha cristalizado un segundo paso en el impacto electoral e institucional con un claro, aunque todavía dividido y emergente, polo político alternativo. (...)

Lo más llamativo ha sido el amplio apoyo a esta reciente fuerza política. Podemos ha tenido la habilidad y el acierto en sus mensajes políticos y su tipo de candidatura, innovadora, participativa y con buena capacidad comunicativa, para conectar con esa parte de la ciudadanía indignada y hacerse su portavoz político en estas elecciones. 

Es un gran mérito el haber conseguido ser un cauce de expresión política de la resistencia cívica a la austeridad y la exigencia democratizadora. El logro del reconocimiento ciudadano para su labor institucional y representativa corre parejo con la debida autonomía y el refuerzo de la movilización social que es la base de su legitimidad.

En comparación con los pronósticos de diversas encuestas de opinión, el conjunto del voto a estos dos grupos de izquierda alternativa se ha visto incrementado. Pero, sobre todo, lo más sorprendente ha sido la casi igualación entre ellos (seis por cinco eurodiputados), cuando las expectativas suscitadas, en el mejor de cada caso, preveían una desproporción mayor (ocho a tres, a favor de Izquierda Plural). 

El choque de la dirección de IU con esta realidad, todavía más fuerte en sitios emblemáticos como Madrid y Asturias donde Podemos les ha superado, les debe permitir iniciar una reflexión profunda sobre sus limitaciones políticas, organizativas y de forma de tejer alianzas, que les han dificultado para obtener la confianza de un amplio segmento crítico con el poder. (...)

La base social indignada estaba prácticamente construida en el plano social; una parte relevante de ella se ha sumado electoralmente a Izquierda Plural y otra similar ha confiado en la representación política de Podemos. Ahora, ambos deben asumir el desafío de seguir mereciendo su apoyo y ampliarlo a la mayoría de la sociedad junto con las demás fuerzas alternativas. 

Y conducirlo unitariamente hasta derrotar a los poderosos y garantizar un avance sustantivo hacia una democracia social más justa, con una ciudadanía social plena e integradora, al mismo tiempo que con un nuevo equilibrio territorial. No es poco, pero es la oportunidad y el horizonte que se han abierto, por primera vez en España, desde la Transición política. 

Por tanto, la perspectiva inmediata es la reafirmación de las izquierdas y fuerzas progresistas y el desalojo del poder institucional a las derechas, en los procesos electorales próximos –municipales, autonómicos-, particularmente en territorios donde se ha instalado casi como un régimen conservador y atravesado por la corrupción, como Madrid, la Comunidad valenciana o Navarra.

 Después en las elecciones generales garantizar el cambio político progresista, con un giro igualitario de la política socioeconómica, un impulso democratizador de las instituciones políticas y una relación de la Unión Europea más solidaria y respetuosa con España y los países periféricos."               (Antonio Antón. Profesor honorario de Sociología, Rebelión, 02/2014)

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