"(...) el informe Crisis y Sanidad,
que describe cómo los años de crisis económica han afectado tanto a los
españoles como al sistema sanitario que les atiende. Las conclusiones
son pesimistas: empeoramiento de la salud mental de la población, más
personas en riesgo por falta de acceso a los recursos y niños más
vulnerables frente a la enfermedad.
Las depresiones mayores crecieron entre 2006 y 2010 un
19,4%, según el informe de SESPAS. Para los analistas, "hay amplio
consenso en cuanto a que la salud mental se ve negativamente afectada en
los periodos de recesión económica". Además, subrayan que, de los
motivos que llevan a la depresión, "el desempleo constituye el principal
factor de riesgo".
De hecho, también han crecido las personas que
padecen depresiones leves (distimia: un 10,8%). Incluso los trastornos
de ansiedad y la angustia son ahora más
numerosos. Para completar el cuadro, habituales vías de escape como el
alcohol han aumentado en sus fases patológicas como son la dependencia
de la sustancia o el abuso.
A mayores problemas, la población echa mano de medicamentos contra la depresión. De 2009 a 2012 el consumo de psicofármacos subió un 4%
(de 123 a 128 millones). Entre estas pastillas se incluyen los
antipsicóticos, antidepresivos, tranquilizantes e hipnótico-sedantes.
Si se analizan en detalle solo los productos específicos para la
depresión se ve que en estos años de hundimiento económico y laboral los
españoles han consumido muchas más de estas drogas. De los 35,1
millones de 2009 a los 38,7 millones de 2012; un incremento del 10%.
Para empeorar la situación, en un contexto de crisis
que exacerba las enfermedades mentales, los gobiernos tienden a reducir
los presupuestos sanitarios. Y dentro de sus prioridades no aparece
precisamente la salud mental: "Resulta, por tanto, particularmente
necesario invertir esta dinámica", concluyen los expertos de SESPAS.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) que han manejado
los científicos de SESPAS arrojan una conclusión: "Los resultados de
España no permiten concluir que la tendencia en la mortalidad general
se haya modificado a partir del inicio de la actual crisis económica".
No existen aumentos significativos en ninguna de las causas que se
estudian habitualmente cuando se habla de mortalidad en un país que van
desde las enfermedades infecciosas, las cardiacas, respiratorias… Pero
también externas, como los accidentes de tráfico o incluso los
suicidios. Es cierto que los impactos en estas causas de muerte, a
menos que sean de proporciones catastróficas, no se notan en el corto
plazo que puede abarcar la crisis.
La conclusión a
la que llegan los investigadores –y la respuesta que ofrecen– es de
tipo social: el colchón familiar alivia el golpe. Es decir, que el hecho
de que no se evidencien "los efectos de la crisis sobre la mortalidad
puede deberse en parte a la existencia de sólidas redes de apoyo
familiar, que amortiguarían sus impactos negativos".
"Desde el inicio de la actual crisis económica, el grupo de población
más perjudicado en términos de pobreza ha sido el de la población
infantil. Actualmente, más de una cuarta parte de los menores de 16
años en España está en riesgo de pobreza".
A estos niños de la crisis,
según las proyecciones de los expertos, "tendrán más posibilidades de padecer problemas de salud
como la diabetes o la demencia" además de enfrentarse a un horizonte
con un "menor nivel educativo y, en consecuencia, peores empleos y
menos ingresos". Así de contundente se muestra el apartado del
macro-estudio al hablar de los menores. (...)" (Raúl Rejón
, eldiario.es, 18/06/2014)
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