"Los últimos datos macroeconómicos globales han supuesto un auténtico
jarro de agua fría para la inmensa mayoría de analistas y economistas de
postín. Europa, salvo Alemania, en recesión; Estados Unidos, bordeándola otra vez; y los países emergentes en clara desaceleración.
Reino Unido,
un auténtico bluf, una nueva burbuja inmobiliaria y los efectos
positivos del actual ciclo de propensión al riesgo en los mercados. ¿Y
de España? ¡Mejor no hablar! Cuando vuelva la aversión al riesgo a los mercados financieros, saldrán de nuevo todas nuestras miserias.
Numerosos comentaristas y economistas hablan del modelo alemán. No se han leído las estadísticas de los últimos 30 años. Alemania no es ninguna experiencia de éxito.
Desde finales de los años 80 ha estado en una situación de expansión
anémica.
Su crecimiento promedio anual en los últimos 20 años apenas
supera el 1%; presenta unas tasas de paro maquilladas; y, tras el
estallido de la burbuja tecnológica, recibió un rescate en toda regla
del Banco Central Europeo (BCE).
El país germano simplemente está saliendo de su particular recesión de balances, aquella en la que países como España o Estados Unidos entraron en 2008. Les recomiendo de nuevo encarecidamente el análisis del economista jefe del banco de inversión Nomura, Richard Koo. (...)
Desde estas líneas, como saben ustedes, venimos manteniendo que estamos
ante una salida en falso de la crisis. Prevemos un empeoramiento de las
condiciones económicas globales. (...)
Si se confirma este escenario va a ser necesario implementar aquellas
medidas ineludibles que se deberían haber adoptado a principios de la
crisis, y que la ortodoxia no aplicó por un problema ideológico y de
formación intelectual. Se educaron bajo un paradigma falso.
Por un lado, una reestructuración o reducción notoria del tamaño del sistema bancario occidental a costa de gerencia y acreedores. Por otro, condonaciones de deuda.
El problema de occidente es una deuda brutal que no se puede pagar. El
objetivo último es reducir la deuda privada, y en menor grado la
pública, de las principales economías occidentales a niveles razonables,
sobre el 150% del PIB. En España, por ejemplo, la deuda total se sitúa
alrededor del 425%.
Les recuerdo, en esta misma línea, el artículo de Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) a finales de de 2013, con el título “Financial and Sovereign Debt Crises: Some Lessons Learned and Those Forgotten”. Según Reinhart y Rogoff, lo peor no ha pasado.
Las causas que originaron la actual crisis económica no solo no se han corregido sino que han empeorado.
La carga de la deuda en los países desarrollados se ha convertido en un
evento extremo utilizando cualquier medida histórica y requerirán una ola de condonaciones de deuda, negociadas o no.
Entonces, ¿por qué siguen, erre que erre, con las mismas políticas?
Muy sencillo, las políticas que hubiesen recuperado y mejorado las
expectativas de vida de la ciudadanía habrían arruinado a los más
poderosos.
Nos referimos a todos aquellos que lavaron sus inversiones
vía bancos comerciales; y para que su juerga continuara contaron con la
inestimable ayuda de la centrifugadora de riesgos de los Bancos Centrales. ¡Porca miseria!" (Juan Laborda, blog, Vox populi, 17/05/2014)
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