4.6.14

Salvo el sector industrial y exportador, todo lo demás era una gran mentira, un puro espejismo, una mera burbuja inmobiliaria y una orgía de endeudamiento masivo inducido por los bancos

"Llevamos años en los que los políticos de turno, éstos y los anteriores, no dejan de tratarnos como niños, de esconder una realidad dolorosa, de ocultar el empobrecimiento de la inmensa mayoría de los españoles. (...)

Estábamos en ésas cuando, de repente, inesperadamente, los datos de empleo de la Encuesta de Población Activa del primer trimestre del año en curso nos devuelven a la dura realidad, España continúa destruyendo empleo. (...)

Por eso, llama la atención la reacción del ínclito monclovita, “estoy muy contento, las cosas van bien”. Alucinante, ¿verdad? Tratan de desviar la atención y, en plena anestesia colectiva suministrada por los discípulos “goobelianos” patrios, estiman que sus conciudadanos ya admiten cualquier trágala. (...)

Lo que subyace en la dinámica de nuestra querida España, es el fracaso más estrepitoso de la política económica, de los economistas. Todos los análisis que se hicieron sobre la economía española presentaban dos clarísimas deficiencias. En primer lugar, un diagnóstico erróneo sobre las razones que provocaron la actual crisis sistémica. En segundo lugar, y derivado de lo anterior, las recetas ofrecidas ahondaron aún más el empobrecimiento de nuestro país. (...)

El problema era otro, un modelo de crecimiento económico muy lucrativo para las élites patrias, oligopolios varios y sus apéndices políticos. Salvo el sector industrial y exportador, todo lo demás era una gran mentira, un puro espejismo, una mera burbuja inmobiliaria y una orgía de endeudamiento masivo inducido por un sistema bancario descontrolado.

Llevamos más de cinco años de mentiras, de engaños, de falsedades. Los organismos multilaterales y nuestras autoridades económicas están ocultando la realidad de España. La situación de nuestro país bajo la actual dinámica es insostenible. Tenemos un volumen de deuda privada y pública que no se va a poder pagar, salvo que pretendamos arruinar las expectativas de vida de los españoles. 

Lo que empezó siendo un problema de deuda privada ha acabado contaminando definitivamente a la deuda pública. Las dinámicas de ambas están ya fuera de control. Bajo este escenario, quien financió esta deuda, el sistema bancario, es insolvente. Todo se resume en una idea sencilla, no hay dinero para implementar ninguna política económica. Y esta es nuestra realidad. (...)"            (Juan Laborda, Vox Populi, 30/04/2014)

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