4.7.14

¿Y los mercados? ¡A punto de estallar!

"Desde estas líneas venimos anticipando para el período 2014-2016 un empeoramiento de las condiciones económicas globales

Si bien el detonante será un aumento de la aversión al riesgo en los mercados financieros, la razón fundamental detrás de estas previsiones es el fracaso de las medidas de política económica implementadas por la ortodoxia económica y un diagnóstico erróneo de la actual crisis sistémica.

La práctica totalidad de activos financieros de riesgo a nivel global están sobrevalorados. Es cierto que los precios de activos financieros o inmobiliarios pueden estar durante un largo período de tiempo inflados.  (...)

Al final, es cuestión de tiempo esperar a que se desate la siguiente fase de venta masiva de los mismos. Por eso es necesario incorporar modelos de asignación de activos tácticos, de corto plazo –miópicos-, que vayan más allá de la valoración. 

Nuestros modelos tácticos anticipan al cierre del mes de junio, por primera vez desde mayo de 2011, un incremento de la aversión al riesgo. Habrá que ver si esta señal sugiere un nuevo ciclo bajista en los mercados de riesgo global. Mi apuesta personal es que sí. (...)

Si bien el detonante será un aumento de la aversión al riesgo, la razón fundamental detrás de estas previsiones es el fracaso de la mezcla de políticas económicas propuestas por la ortodoxia económica.

 Para salir de la crisis las recetas propuestas consistieron, en la mayoría de los países, en una combinación de política fiscal restrictiva, política monetaria expansiva (ampliación de los balances de la FED, del Banco de Inglaterra, del Banco de Japón o del BCE), y deflación salarial, bajo una serie de hipótesis falsas.

La política monetaria basada en masivas inyecciones de liquidez al sistema –a través del multiplicador monetario- no ha funcionado. Todo lo contrario, ha sido una nueva patada hacia adelante. Han aumentado aún más los volúmenes de deuda y ha exacerbado la búsqueda de retorno a cualquier precio por parte de los inversores sin mirar el riesgo –especialmente el riesgo precio- incentivando burbujas en los distintos mercados de riesgos.

Paralelamente, se sometía a las familias a profundos recortes de gastos sociales, a la vez que aumentaba la deuda pública financiando a terceros, empresas y bancos, para que aliviaran su carga financiera y sus problemas de solvencia. Se estaba transformando deuda privada en pública.

 Finalmente, el abaratamiento generalizado de los salarios y del despido, la tan cacareada devaluación interna, ha acabado hundiendo la demanda efectiva y elevando los índices de miseria y pobreza a tasas récord. ¡Y luego nos dicen que por qué nos quejamos!"           (Juan Laborda, Vox Populi, 02/07/2014)

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