"(...) Debo reconocer que el BCE estaba sometido a un dilema.
En el contexto actual de tremenda debilidad económica el reconocer las
necesidades de capital que hubiesen necesitado las entidades europeas en
su conjunto, bajo otras premisas más pesimistas, hubiera tenido un
impacto negativo en los mercados muy importante, acelerando así el
proceso de entrada en una triple recesión de la Unión Europea. (...)
Bajo este dilema, la ciudadanía, harta de ver como se rescata todo un
sistema financiero con dinero de los contribuyentes, se entera ahora que
nuestros bancos, aparentemente, están requetebién. El Banco Central Europeo
asegura que nuestro sistema bancario se encuentra razonablemente
capitalizado.
Incluso si nos comparamos con nuestro entorno la foto
relativa todavía es mejor. Entonces, ¿por qué no prestan los bancos?, se
preguntan muchos de nuestros conciudadanos. (...)
Los principales puntos débiles de las pruebas de resistencia del BCE sobre la banca española son, por un lado, la laxitud en la definición de los escenarios adversos, y, por otro, el tratamiento final de los créditos fiscales y las carteras de deuda pública. Me centraré exclusivamente en el escenario adverso, los otros puntos débiles los analizaremos en otro blog (...)
Los escenarios de caídas bursátiles asumidos
según los distintos años oscilan entre un 21% y un 24%. La crisis
reciente demuestra que en períodos de aversión al riesgo y teniendo en
cuenta la sobrevaloración general de las bolsas occidentales,
especialmente la estadounidense, un escenario adverso debería haber
reflejado descensos próximos al 50% en un año.
El escenario recogido para la evolución de los tipos de interés interbancarios
es también excesivamente suave, cuando en una fase de aversión al
riesgo y deterioro de balances bancarios como el que se produjo en el
período 2007-2009, el diferencial “depo-repo” se disparó a niveles muy superiores al asumido como escenario adverso (casi del triple).
Finalmente, bajo nuestro diagnóstico de recesión de balances, el escenario adverso contemplado sobre la evolución del PIB (crecimiento del PIB del -1,0% en 2015 y 0,1% en 2016) es excesivamente optimista
si al final, como pensamos, los mercados financieros se desploman y se
entra en una triple recesión. Bastaría simplemente contrastar que
pasaría si se diera una situación como el 2009. Estamos hablando de
escenarios realmente adversos que es lo que se pretende en las pruebas
de resistencia. (...)
Por lo tanto, tenemos que ser prudentes y contemplar cálculos alternativos más pesimistas, como, por ejemplo, los del Centre for Risk Management HEC, ubicado en Laussane.
En ese caso, vean el link adjunto, para cuatro de nuestros cinco
grandes bancos el déficit de capital bajo un escenario más adverso se
aproxima a los 34.000 millones de euros." (Juan Laborda,Vox Populi, 12/11/2014)
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