"(...) en las palabras de Michael Hudson, profesor de la Universidad de
Missouri, antiguo analista y asesor en Wall Street: “En Europa una
oligarquía financiera va reemplazando a los gobiernos democráticos y
somete a las poblaciones a una servidumbre por deudas.
El resultado es
un golpe de Estado oligárquico en que los impuestos y la planificación y
el control de los presupuestos están pasando a manos de unos ejecutivos
nombrados por el cártel internacional de los banqueros”.
Lo peor es esa abrumadora infiltración de los poderes financieros en
todos los centros y parcelas del poder institucional. Es una
infiltración taimada, casi siempre con formas democráticas, y con la
amabilidad venenosa de la sociedad del consumo.
De esta forma, los
intereses de los poderes financieros supranacionales son gestionados por
un coro de capataces locales que administran Europa con mayor o menor
fortuna, bajo la severa batuta de la canciller alemana. Sus mandantes
exigen más sacrificios y el coro de capataces simplemente los aplica.
En la práctica, el Estado social agonizante parece haber renunciado a
su función teórica de árbitro entre los intereses en conflicto de
nuestra contradictoria sociedad. Esto quizás no sea un asalto repentino y
violento del Estado, un clásico golpe de Estado como dice Hudson, pero
hoy ya nadie duda que el Estado social ha sido abducido por los poderes
fácticos de la oligarquía financiera.
Nos están llevando del Estado
social al Estado S.A. Cada vez somos más clientes y menos ciudadanos.
El dogma imperante es el ánimo ilimitado de lucro." (
José María Mena , El País, Barcelona
6 DIC 2014)
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