"La Comisión Europea está dando los últimos retoques al Fondo Europeo
de Inversiones Estratégicas (llamado Fondo Juncker por el apellido
del presidente de la Comisión), un vehículo europeo con el que se
pretende aumentar la inversión en los países de la Unión Europea y que
previsiblemente comenzará a funcionar a principios de 2015.
Este nuevo proyecto surge como intento de dar respuesta a la
situación tan deprimente en la que se encuentran los países de la Unión
Europea, en los cuales la inversión se ha reducido en casi 500.000
millones de euros según el propio presidente de la Comisión, lo que
supone una caída del 20% desde 2007.(...)
Sin embargo, aunque a primera vista parezca que se ha dado un paso en
la buena dirección, cuando uno desciende a los detalles comprueba que
no hay muchos motivos para la celebración. Veamos por qué.
1) A pesar de que el propio presidente de la Comisión reconoce que la
inversión ha caído en casi 500.000 millones de euros, la cantidad
prevista para el Fondo Juncker no supera los 315.000 millones de euros
en tres años. Es decir, ni siquiera en términos cuantitativos estas
inversiones podrán recuperar los niveles anteriores a la crisis.
2) De esos 315.000 millones de euros, sólo 8.000 provendrán de los
presupuestos europeos (donde, por otro lado, existen dificultades para
cubrir los pagos pendientes a estudiantes Erasmus, investigadores como
los Nobeles de Medicina y a las pequeñas y medianas empresas) y sólo
12.000 del Banco Europeo de Inversiones. Otros 60.000 millones de euros
se obtendrán a través de endeudamiento, y el resto, unos 235.000
millones de euros, se espera que lo aporte el sector privado.
Es decir,
el dinero público que se va a comprometer es absolutamente irrisorio,
reflejo evidente de la intensa y absurda resistencia europea (alemana,
fundamentalmente, aunque no sólo) a emplear las palancas del gasto
público para reactivar la economía.
3) El hecho de que se espere la participación del sector privado
señala que las inversiones que se van a llevar a cabo se regirán
totalmente por el criterio de rentabilidad privada, puesto que las
empresas no invertirán ni un euro a no ser que esperen obtener
suculentos beneficios.
Esto implica que el Fondo Juncker no se utilizará
para financiar proyectos que no sean rentables económicamente, por muy
rentables que puedan ser en términos sociales, ecológicos o
culturales. (...)
Por lo tanto, se pueden erigir cuatro críticas importantes con respecto
al Fondo Juncker:
en primer lugar, por su limitado volumen de recursos
se trata de un tímido intento que probablemente resultará insuficiente
para reactivar adecuadamente la actividad económica.
En segundo lugar,
al basarse su financiación mayoritariamente en inversión privada y en
endeudamiento frente a los mercados financieros en vez de hacerlo en
ingresos fiscales o en préstamos del Banco Central Europeo, las
inversiones empeorarán el saldo público europeo al tener que pagar
importantes intereses de deuda y al mismo tiempo permitirán el
enriquecimiento de los acreedores privados (los mismos que deberían
contribuir más a los ingresos fiscales).
En tercer lugar, buena parte de
los proyectos que se van a realizar son claramente innecesarios para
mejorar la vida de una población que necesita empleo y recursos y no
líneas de alta velocidad que recorran todos los confines de la
península.
En cuarto lugar, la inmensa mayoría de estos proyectos
resultan enormemente intensivos en extracción y transformación de
recursos naturales, emisión de residuos y deterioro medioambiental. (...)" (Eduardo Garzón Espinosa y Carlos Martinez, Fundación Europa de los Ciudadanos , Economía crítica y crítca de la economía, 01/12/2014)
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