"(...) Al igual que Carmen, otros ancianos ven sus hogares presos de bancos u
otras entidades que concedieron un préstamo a sus hijos o a algún otro
familiar que los nombró avalistas. Cuando sus familiares no pueden hacer
frente a la deuda, los bancos exigen la vivienda de los ancianos para
saldar el préstamo.
Es la historia de dos desahucios encadenados, dicen
en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), que denuncia que no
hay ninguna respuesta institucional para estas personas.
A Jorge y María, de 75 y 73 años, respectivamente, no les costó ponerse en la piel de Carmen
el pasado viernes. María lloraba en Barcelona al igual que Carmen en
Madrid cuando la mujer tuvo que abandonar el que fue su hogar durante
más de 50 años.
"Tenemos miedo de que un día nos digan que no podemos
seguir en esta casa. Mi marido está muy mal y él se maneja bien aquí
porque la conoce bien", cuenta María. Ellos también llevan en su casa
medio siglo, "y está pagada desde hace unos 45", apunta la mujer, con el
dinero que ganaba Jorge como camionero autónomo.
Ahora su casa es de Catalunya Caixa. En 2007, la hija del matrimonio no
podía hacer frente a un préstamo de 76.000 euros, por lo que hipotecó la
casa de sus padres. Cuando no pudo pagar las cuotas mensuales, en 2009,
el banco recalculó el préstamo y amplió la deuda hipotecaria en 21.000
euros más.
"A partir de entonces, Jorge y María tenían que pagar la
deuda cada mes; una cantidad que el banco rebajó durante cinco años a
275 euros", explica Noemí Tudela, del Punto de Encuentro de Afectados
por la Crisis (PTAC), que junto a la Plataforma de Afectados por la
Hipoteca (PAH) ha asesorado a los ancianos. Finalizado ese plazo, la
entidad les escribió una carta con un aumento de las cuotas hasta unos
600 euros y el matrimonio de ancianos no pudo seguir pagándolo.
"Es que no podíamos porque, aunque poco, algo tienes que comer", dice
María. La anciana detalla hasta los céntimos de la pensión de su marido,
733,59 euros. A la cifra le siguen una larga lista de gastos: "unos 100
euros todos los meses en medicamentos, la luz, el agua, la comida, los
seguros...", enumera María.
Jorge pasó por el quirófano hace poco, por la próstata, pero además
acarrea otros problemas de salud que lo convierten en una persona
"totalmente dependiente de María" —afirma Noemí Tudela—. "No se abrocha
un botón sin su mujer". La PAH ha difundido un vídeo en el que los
ancianos explican el infierno que han soportado los últimos años. Jorge
es diabético y perdió totalmente la vista de un ojo y la mitad del otro.
La desesperación llevó a la mujer a un punto límite hace dos años e
intentó suicidarse: "Es que es en lo único que piensas. No tengo
esperanzas de que esto se solucione. Veo que el problema siempre está
igual y que en el banco no te responden", dice María.
Tras negociar en varias ocasiones, acordaron con el banco la dación en
pago de su vivienda, tasada hoy por la entidad bancaria en 113.000
euros. "Cuando se hizo el primer préstamo tenía un valor de 236.077
euros", señala Noemí. Ahora la familia lucha para poder vivir en el
hogar de toda su vida con un alquiler social asequible, "entre los 50 a
100 euros de por vida", pide la anciana.
El banco exige 275. María no
entiende por qué no les rebajan el precio para que puedan pagar "durante
los pocos años que vamos a vivir" si ya van a cubrir la deuda (unos
90.000 euros) con su casa. (...)
"En Barcelona, este verano pasado, desahuciaron a una
abuela que vivía en su casa con la hija y sus tres nietos, que ya habían
sido desahuciados de una vivienda de la que la anciana era avalista.
Ocupamos la sede del distrito y gracias a la protesta y a la presión
mediática se vieron obligados a ofrecer un realojo", cuenta Carlos
Macías, de la PAH de Barcelona.
Para el activista, la
Administración no ofrece ninguna alternativa para estos afectados. Los
gestos aislados, como el piso que tanto el Ayuntamiento de Madrid como
el Ministerio de Economía ofrecen ahora a Carmen, responden al ruido
mediático. "Pero eso no puede ser así porque la PAH no puede montar
siempre acciones para evitar un desahucio. ¿Y qué pasa con las personas
que no acuden a las plataformas de afectados?", plantea Macías. (...)
"En los casos de ancianos que hemos luchado se suele
exigir al banco que tome la dación en pago de la vivienda de la persona
adeudada y que los padres mantengan su casa", explica Macías. En la
mayoría de los casos, afirma, han tenido éxito.
Pero
el banco aplica una estrategia de desgaste y con las personas mayores
los activistas observan que, si no saben manejar mucho estos temas,
"intentan liarlos". "Y hablamos de personas mayores, cuyo planteamiento
es morir en su casa. Es un impacto muy grande", denundia Macías.
"Llevamos muchos años de sufrimiento y lo que queremos es poder vivir
lo que nos queda en nuestra casa. Cuando nos muramos ya nos da igual,
que se la queden", concluye María." (Laura Olías
, eldiario.es, 26/11/2014)
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