"(...) Mi esperanza es que gracias a unas políticas institucionales más
sensatas (políticas antiausteridad y antipobreza, defensa de los
servicios públicos, gasto de dinero público en inversiones productivas
en lugar de en el sumidero infinito de la deuda y los rescates
bancarios, etc.) se vaya gestando un entorno social menos
agresivo, precarizado y competitivo y se vaya produciendo un
desplazamiento progresivo del marco ideológico, de forma que
esa masa informe de votantes que vota lo que votan los demás, como decía
Santiago Alba Rico, pase a ser algo así como una ciudadanía crítica,
con criterio y capacidad de movilización y con valores distintos al del
consumismo y la competencia. (...)
Ahora, gracias a muchas cosas (entre ellas, los movimientos de base, pero también la crisis) surge
en el horizonte político una gente que, de momento, parece estar
acertando en sus jugadas orientadas a convencernos de que, como dice
César Rendueles, siempre hemos sido anticapitalistas aunque no lo
supiéramos. ¿Qué vamos a hacer? Yo, desde luego, voy a apostar a
que sí, a que Podemos, e incluso a que “ellos pueden”.
Creo que si
logran llegar a donde apuntan vamos a conseguir, como poco, desplazar el
abanico de lo que ahora mismo aparece como posible, destruyendo
consensos previos y cimentando un nuevo sentido común que podría dar
alas a una ciudadanía que, a día de hoy, y por más que nos guste
acordarnos de cómo estaban de llenas las plazas cuando el 15-M, tiene
nula tradición asociativa, comunitaria, activista… (...)
Podemos ha generado en poco tiempo más movilización social que la que ha habido en los últimos treinta años.
No sé si mi apoyo a Podemos peca de ingenuo o de cínico, o puede que de las dos cosas a la vez. Lo que sé es que es muy posible, incluso probable, o incluso seguro, que lo que Podemos consiga sea solo un pálido reflejo de lo que yo querría.
Yo querría, por ejemplo, una sociedad anticapitalista radicalmente
igualitaria, con una economía decrecentista, con expropiación y
socialización de prácticamente todo lo que no sean nuestros cepillos de
dientes y otros enseres privados, con derechos sociales desvinculados de
lo laboral, con igualdad de género, con respeto a los animales, a los
niños y al medio ambiente, sin fronteras, sin ejército ni cárceles, con
muuucho tiempo libre para todos, y otras muchas cosas más que es muy
posible, incluso probable, incluso seguro, que otras personas –muchas
personas, la mayoría de personas– no quieran ni en pintura.
Estas son mis metas, no creo que las vaya a cambiar mucho a estas
alturas. Y mi apoyo a Podemos no me hará dejar de seguir luchando por
ellas, en la escasa medida de mis posibilidades.
Pero no quiero
que estas aspiraciones u otras semejantes lleven a nadie a boicotear el
único avance hacia un mundo más justo que percibo ahora mismo en el
horizonte, aunque ese avance me parezca lento, titubeante o hasta renqueante.
O sea, aunque no coincida con mis objetivos, no pienso desdeñar lo
que sea que pueda conseguirse a día de hoy con el apoyo de una amplia
mayoría social. En parte porque aunque solo se logre una ley
antidesahucios decente, ya me merece la pena apoyar a Podemos, y en
parte porque confío en que desde arriba se puede generar un
ambiente apropiado para la participación democrática, el empoderamiento
ciudadano y la movilización a favor del bien común." (Carolina del Olmo
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