"(...) En suma, cuando la crisis acabe de verdad, dentro de varios años, muchos
se preguntarán por qué el PP de Rajoy perdió las elecciones de 2015.
Y
la explicación contendrá, sin duda, el fallido intento gubernamental de
cambiar la percepción ciudadana sobre la realidad mediante el cambio
artificial del nombre de las cosas; el empeño del PP en seguir
practicando la vieja política de antes de la crisis, de la
globalización, de la fatiga de materiales democráticos y de entrar en la
era del gran hartazgo ciudadano.
Entonces, alguien del futuro
reconocerá que 2015, el año en que los que tenían, tuvieron más,
mientras que el resto esperaba su turno, habrá sido el último año de una
mayoría parlamentaria absoluta que no había estado a la altura de los
retos del país, por haberse enrocado en un inmovilismo incomprensible.
Con la marea subiendo, Rajoy prefirió coger aire para aguantar la
respiración sin moverse del sitio, antes que flotar como paso previo
para nadar hacia la nueva orilla. Por eso, cuando todo esto acabe, de
verdad, y con lo arbitrario que son estas cosas, 2015 será señalado como
el año que cerró una etapa política y económica de España, dando paso a
otra, muy diferente, sin que esté claro, todavía, que la nueva etapa
esté siendo mejor." (Jordi Sevilla, El Mundo, 21/12/2014)
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