16.1.15

Un frente común de los países deudores, del sur, es la clave para acabar con nuestro austericidio

"(...) En 2015, Syriza en Grecia y Podemos en España podrían entrar en el gobierno con claras intenciones de cambiar las reglas del juego.

Es probable que, como explicaba recientemente, ambos partidos lo tengan muy difícil para aplicar las políticas que prometen. La principal razón es que los Estados nación en la Eurozona han cedido gran parte de su soberanía económica a Bruselas y Frankfurt y en un mundo con libre movimiento de capital las naciones muy endeudadas tienen poco margen de maniobra. Pero es un tanto simplista creer que con eso el reto que plantean estos nuevos partidos está solucionado.

El panorama político refleja un desajuste estructural en el corazón del diseño institucional de la Eurozona. En el presente modelo, el coste social de mantener el sistema de tipo de cambio fijo extremo como es la Unión Monetaria está resultando ser excesivamente alto para los países del Sur. 

El auge de Syriza y Podemos es un reflejo del desequilibrio fundamental entre democracia, que permanece en el Estado nación, y las fuerzas económicas y los instrumentos para gobernarlas que hace tiempo abandonaron las arcaicas fronteras Westfalianas. (...)

No podremos mantener eternamente nuestro sistema de tipo de cambio a base de austeridad porque choca con la democracia nacional.

Hace ya más de seis años que empezó la crisis y, aunque los datos macroeconómicos han mejorado en el Sur de la Eurozona, la ciudadanía sigue sin percibir esas mejoras. En España y Grecia el desempleo no bajará de la barrera del 20% en los próximos dos años al menos. Grecia se encuentra al borde de una crisis humanitaria, con casi cuatro millones de personas (de una población de 11 millones) en riesgo de pobreza o exclusión social, según estimaba recientemente la Unión Europea

(...) a los griegos todavía les queda probablemente más de una década de austeridad y transferencias permanentes de recursos a sus ricos vecinos acreedores del Norte. Tanto es así que hasta ahora gran parte del esfuerzo de los griegos ha sido precisamente para eso, para pagar deudas. 

Como se ilustra muy bien en éste muy retwiteado gráfico de Macropolis, del total del dinero recibido en los rescates, solamente el 11% se ha dedicado al sector público. El resto a servir la deuda y el pago de intereses.(...)

 La segunda opción es terminar de construir la prometida unión fiscal y política en la Eurozona y convertir la unión monetaria en un Estado Federal. De esa manera los ciudadanos enfadados del Sur podrían imponer, por la vía democrática, un cambio en la política económica que les sea menos perjudicial. (...)

Por esa vía, funcionando como un solo país, es como Japón pudo sobrevivir más de una década de deflación y bajísimo crecimiento económico. El equilibrio político deflacionario funcionó porque el paro se mantuvo en niveles mucho más bajos que en el Sur de la Eurozona ahora, a través de una política fiscal anti-cíclica agresiva (y también una regulación laboral más flexible) que era el reflejo de las preferencias de los votantes japoneses. (...)

La situación en Grecia es responsabilidad tanto del excesivo gasto público en Grecia en los años anteriores a la crisis como de la actitud irresponsable de los bancos del Norte de la Eurozona que estaban dispuestos a prestar sin preocuparse por si los bancos griegos podrían pagar de vuelta los préstamos. (...)

Pero hay una tercera vía que pasa por actuar en un frente común en los países deudores para llevar adelante las reformas mínimas necesarias y políticamente aceptables para que la Eurozona no termine siendo víctima de su propio diseño disfuncional. 

Esas reformas deberán incluir un acuerdo entre deudores y acreedores para abordar una restructuración ordenada de parte de la deuda en la Eurozona (siguiendo un modelo como éste o éste) y la creación de un fondo permanente para la lucha contra el desempleo que permita reducir el enorme sufrimiento. 

Y, en el corto plazo, una acción decidida sobre los tres pilares que Draghi sugirió en Jackson Hole hace ya seis meses para volver al crecimiento: un política monetaria mucho más agresiva para cambiar las expectativas de inflación ( QE que incluya la compra masiva de bonos soberanos, algo que sucederá pronto), un ajuste fiscal más gradual en el Sur acompañado de políticas de inversión en aquellos países que tengan espacio fiscal, y un compromiso parar avanzar en reformas estructurales de una forma más gradual.

El problema de esta vía es que no hay visos de que el sesgo ideológico en la política económica en la Eurozona en favor de los acreedores vaya a cambiar. Es más, es probable que el año que viene el poder hegemónico de Alemania en Europa sea más fuerte que nunca por la debilidad del resto de los grandes en Europa ¿Y por qué iba Merkel a cambiar su estrategia si en casa – que no olvidemos es donde resulta elegida -  si le da tan buenos resultados?

Paradójicamente la victoria de Syriza en Grecia podría forzar ese cambio necesario. Pero existe el riesgo de que la cuerda se tense demasiado.(...)"         (Toni Roldán Monés , eldiario.es, 10/01/2015)

No hay comentarios: