"El bárbaro asesinato de los periodistas de Charlie Hebdo es un
atentado contra la libertad de expresión. Y por tanto contra la libertad
de cada uno. Todos somos Charlie.
Aunque algunos pensemos que publicar
dibujos de Mahoma con el culo al aire es una provocación de mal gusto
que exacerba la rabia de los ofendidos. Pero no puede haber excepciones
al ejercicio libre del periodismo, fundamento de una sociedad
democrática. Sin embargo, el ataque yihadista de París tiene un
significado más profundo: es una escalada en una guerra iniciada hace
dos décadas y que ha cambiado el mundo.
La estrategia diseñada por Bin
Laden está dando resultados en gran parte por la falta de inteligencia
de los países occidentales que caen en todas las trampas.
El principio es muy sencillo: hurgar en las llagas de la injusticia
social, la humillación cultural y los enfrentamientos religiosos hasta
desencadenar la violencia entre los bandos resultantes de esa división.
Ese fue el objetivo del ataque a Nueva York: provocar a Estados Unidos a
llevar la guerra a Afganistán, una guerra de la que no saldrán
victoriosos. (...)
Paralelamente, la estrategia en Europa consistió en aprovechar la
discriminación de las minorías musulmanas y el no respeto a su cultura
para fomentar la rebelión entre los jóvenes hartos de humillaciones y
exclusiones aunque fueran ciudadanos.
La hostilidad creciente entre
jóvenes musulmanes y la mayoría de los ciudadanos se alimentó
recíprocamente. Y ahí incidió eficazmente la propaganda yihadista, tanto
desde algunas mezquitas como mediante internet. Lo que llevó a
estigmatizar las mezquitas (en Suiza se prohibieron los minaretes). (...)
La otra dimensión clave de la estrategia yihadista ha sido la expansión
mundial de los grupos terroristas en forma de red con casi total
autonomía de cada nodo en esa red, porque se generan espontáneamente. De
ahí la importancia de internet para mantenerse informados y sentirse
parte de un movimiento global. La estructura en red hace muy difícil su
represión. (...)
Así se ha establecido un canal permanente de comunicación entre
sectores de la juventud musulmana (o conversa) marginada y humillada en
Occidente y la tierra liberada en el Oriente Medio. Lo cual conduce a
una guerra interminable en los territorios que van cayendo bajo control
yihadista por la incompetencia y corrupción de gobiernos como el de
Iraq. Y a un estado de alerta permanente en Europa y EE.UU.
Poco a poco
nuestras sociedades se están israelizando, es decir, viviendo en el
miedo cotidiano y en el imperativo de la seguridad por encima de todo. Y
una parte de los ciudadanos europeos empieza a adoptar la islamofobia
(una forma extrema de racismo) como bandera identitaria, como demuestra
el auge de Pegida en Alemania.
Por eso el ataque a Charlie Hebdo representa un paso decisivo y
ominoso en el proceso de hostilidad recíproca que se retroalimenta con
cada acto de violencia. Claro que la solución es la tolerancia cultural y
religiosa, la integración social de los jóvenes, la cooperación
internacional. Pero es demasiado tarde. Hemos entrado en la barbarie." (Demasiado tarde, de Manuel Castells en La Vanguardia, en Caffe Reggio, 10/01/2015)
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