"En la actualidad, más de 25 países se encuentran corriendo una
escalada devaluatoria y una reducción constante de sus tasas de interés
para mejorar la competitividad mediante el hundimiento de su moneda. En
esta lucha, Mario Draghi ha tenido un gran éxito al lograr que la moneda
única se haya devaluado un 24 por ciento frente al dólar en 12 meses.
Esto se conoce como "impulsar la competitividad".
En el actual desorden monetario y ante el débil crecimiento, el tipo de
cambio es una de las palancas disponibles para apuntalar la economía de
un país. Dentro de la zona euro hay dos grandes ganadores con estas
medidas: la industria y los sectores de exportación.
Pero esta ganancia
es a costa de la reducción de los salarios y la consecuente caída en la
paridad del poder adquisitivo. Por tanto, una disminución en la calidad
de vida presente y futura.
En esto han derivado los planes de flexibilización cuantitativa. (...)
Esta escalada de flexibilización global adquiere tintes de demolición
controlada: Todas las semanas en algún lugar del mundo se reducen más
las tasas de interés o se imprime más dinero.
Por ejemplo, el Banco
Central Europeo con su nuevo "estímulo" de 1,1 billones de euros (€
1.100.000.000.000), Japón, India, Rusia, Dinamarca, Suiza, han llevado
la tasa de interés a un terreno negativo haciendo que para muchos sea
más barato alquilar una caja fuerte con guardias bien armados que
guardarlo en el banco central.
Miedo a la deflación y a la desaceleración
Los bancos centrales de Suiza, Dinamarca, Noruega y Corea del Sur
redujeron la tasa de interés a sus mínimos históricos para combatir el
riesgo de deflación y la desaceleración económica. Las monedas de Corea
del Sur, Tailandia y Taiwán, están sufriendo los embates de la
debilidad del yen y la acción decidida por Tokio para mejorar la
competitividad de los productos japoneses.
A su vez, Brasil, Sudáfrica, México, Argentina, Indonesia y Turquía,
países productores de importantes materias primas, han visto caer con
fuerza sus monedas frente al dólar y en forma acelerada en las últimas
semanas. Todos estos países sufren las consecuencias de una recuperación
económica más debil de lo esperado y, sobre todo, la desaceleración de
la economía china.
El super ciclo alcista de los commodities ha
terminado y muchos países, especialmente los productores de petróleo, se
encuentran con grandes déficit en sus cuentas corrientes y para pedir
dinero prestado tienen gran dificultad.
Hasta el momento, el único país que no ha entrado al peligroso juego de la guerra de divisas es China. (...)" (Marco Antonio Moreno, El Blog salmón, 23/03/2015)
No hay comentarios:
Publicar un comentario