18.3.15

La estafa de la recuperación... a pesar del efecto rebote, el nivel de producción en 2014 es todavía menor que el de 2007

"¿La economía española ha dejado atrás la crisis? La contestación más apropiada a esta pregunta es, sin paliativos, negativa. La mayoría de la población ha visto cómo empeoraban en los últimos años sus condiciones de vida y no está percibiendo una mejora sustancial en las mismas, a pesar de las mil veces proclamada recuperación.

 Los salarios han perdido capacidad adquisitiva, ha aumentado la pobreza y la exclusión social, la precariedad se ha generalizado y el desempleo se ha situado en cotas históricas.

 Estos son algunos de los trazos de un cuadro de fractura social que amenaza con enquistarse… pese a que algunos indicadores macroeconómicos han repuntado recientemente. (...)

En 2014, según Eurostat, el aumento de la producción, medido en tasa anual, casi habría alcanzado el 1,15%, revirtiendo la tendencia negativa de los dos ejercicios precedentes. Desde el tercer trimestre de 2013, la economía española estaría instalada en registros de crecimiento positivos y, si se cumplen las previsiones del Fondo Monetario Internacional, los próximos años confirmarán una tendencia moderadamente ascendente, si bien el crecimiento del 2%, porcentaje que se suele tomar como referencia en la Europa comunitaria, sólo se alcanzaría en 2020.

Una primera e inevitable puntualización que nos ayuda a situar en su justa medida la información estadística que, como acabamos de ver, apunta a la reactivación de la economía española: el nivel de producción alcanzado en 2014 todavía se encontraba por debajo del obtenido en 2007 en un 5%, ¡y han transcurrido siete años! 

Considerando la evolución de este y otros indicadores, algunos autores hablan de, como poco, una década perdida. ¿Aplausos, euforia, regocijo? Pues no, no procede.

 También ayuda a entender la situación actual saber que, tras un largo periodo dominado por el bajo crecimiento o por la recesión, entra dentro de lo normal que la economía recupere, al menos en parte, el pulso perdido.

 Las empresas que han quebrado o han reducido su volumen de operaciones han liberado espacios y recursos que han aprovechado las que han sobrevivido; la sistemática presión sobre los costes laborales ha favorecido la recomposición de los márgenes empresariales; los grandes deudores y acreedores han saneado sus balances y han reducido su grado de exposición a la deuda pública; y la ocupación y sometimiento a la lógica mercantil de los espacios públicos ha abierto nuevas posibilidades de negocio.

 Estos son algunos de los factores que han contribuido al retorno del crecimiento económico.

 ¿Esto quiere decir que el crecimiento se asienta sobre bases sólidas? ¿Debemos concluir retomando el inicio del texto que la economía española estaría dejando atrás la crisis? 

La contestación a ambas cuestiones es, en mi opinión, negativa. La gestión realizada por la troika comunitaria y el gobierno español ha mermado de manera considerable el potencial de crecimiento de nuestra economía. Ilustremos este crucial asunto con varios ejemplos. La formación bruta de capital, medida como porcentaje del PIB, ha caído entre 2007 y 2014 en unos catorce puntos porcentuales (...)

Añadamos a ese escenario la amenaza deflacionista que se cierne sobre la economía española, la sequía de crédito que padecen empresas (sobre todo pequeñas y medianas) y familias, y la fragilidad de la balanza comercial, condicionada por la dependencia estructural de las importaciones y la debilidad competitiva de las ventas exteriores.

Si, por último, reparamos en que las causas de fondo de la crisis lejos de haberse resuelto o al menos encauzado se han agravado, tenemos un panorama muy alejado de la optimista, y nada realista, visión de nuestros gobernantes. (...)"         (Fernando Luengo, Econonuestra, 14/03/2015)

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