"Si fracasa el euro, fracasa Europa”. Así habló Angela Merkel. Por
desgracia, el euro está fracasando, si bien poco a poco. Incluso en el
caso de que Grecia se vaya, no parece probable que la eurozona se
derrumbe a corto plazo, aunque podría ocurrir.
Hay muchas más
posibilidades de que se arrastre como un tractor kazajo de mala calidad,
con un crecimiento más lento, más desempleo y más sufrimiento humano de
los que habrían experimentado esos mismos países sin la unión
monetaria. Sin embargo, la miseria se repartirá de forma desigual entre
los países deudores y los acreedores, las dificultades del sur y la
prosperidad del norte.
Esas distintas experiencias se reflejarán en las elecciones
nacionales y crearán más tensiones como las que ya hemos presenciado
entre Alemania y Grecia. Al final se encontrará una salida, pero puede
ser un proceso muy largo. (...)
Hace poco participé en un acto en Francfort al que asistieron
representantes de los principales inversores europeos. Se hizo una
encuesta rápida en la que se proponían varias respuestas sobre cómo
podría estar la eurozona dentro de cinco años y se preguntaba cuál era
la más probable.
Casi la mitad de los asistentes respondieron, como yo,
“Igual que Japón en los años noventa”. El 20% escogió “¿Qué eurozona?”
El 18% dijo “Reino Unido después de Thatcher”, es decir —supongo—, una
economía más pobre y ahorradora, cuyas políticas de austeridad y
reformas estructurales crearían crecimiento pero también trastornos y
desigualdades.
Salvo que las desigualdades no se producirían en un solo
país, sino que se repartirían de forma irregular entre varios. Alemania y
otros países del norte de Europa seguirían siendo los más beneficiados y
otros los más perjudicados. (...)
A largo plazo, Alemania sufrirá las consecuencias, pero a corto
plazo, no. Cuando se da un paseo por la mayoría de las ciudades
alemanas, uno se pregunta: ¿Crisis? ¿Qué crisis? Aunque Alemania ha
tenido que rescatar a países como Grecia, gran parte de ese dinero ha
ido a parar después a los imprudentes prestamistas, entre los que
estaban sus propios bancos. Y las exportaciones alemanas han sacado
enorme provecho a la eurozona.
En Francfort, la miseria de Atenas parece muy lejana. Al reflexionar
sobre las políticas de austeridad en el sur de Europa, un banquero
alemán dijo: “El problema de Grecia es que nunca lo han intentado”.
Se
refería a un país en el que personas que eran de clase media se ven
ahora obligadas a recurrir a los comedores sociales, uno de cada dos
jóvenes está en paro y, según un cálculo de Martin Wolf en el Financial
Times, desde 2008, “el gasto de los griegos en bienes y servicios ha
caído al menos un 40%”. (...)
En privado, todo el mundo reconoce que Grecia no puede devolver toda su
deuda, así que dejemos que Berlín negocie con el nuevo Gobierno griego
el perdón explícito de la deuda a cambio de unas verdaderas reformas. O
que suban los salarios y los precios en Alemania y eso ayude a
restablecer el equilibrio interno de la eurozona.
O acordemos unas
transferencias fiscales de los Estados más ricos a los más pobres como
las que se hacen en una verdadera unión federal, por ejemplo Estados
Unidos, donde nadie espera que Alabama se coloque pronto a la altura de
Silicon Valley. Lo que ocurre es que, al crear la unión monetaria sin
unión fiscal ni política, los europeos pusieron el carro delante de los
bueyes, y ahora los bueyes no quieren empujar el carro. (...)
Será una tortura lenta. En los países que más sufren por culpa de esta
“máquina infernal”, como llamó un dirigente alemán a la eurozona, existe
aún un deseo apasionado de permanecer “en Europa”. A pesar de su
radicalismo, Syriza ha mostrado una considerable disposición a hacer
concesiones para quedarse en Europa. Tengo la impresión de que ocurriría
lo mismo con Podemos en España. (...)
¿Y entonces, qué? A mi corazón no le gusta lo que me dice la cabeza.
Pero depende de nosotros, y aún estamos a tiempo de invertir la
tendencia. ¿Podrán los europeos del 89 —la generación nacida alrededor y
después de ese año— generar la imaginación y la voluntad política que
las políticas actuales no saben despertar?" (
Timothy Garton Ash
, El País, 12 MAR 2015)
Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
16.3.15
La Unión Europea traerá al sur más desempleo y más sufrimiento humano de lo que habrían experimentado esos mismos países sin la unión monetaria. Luego, hay que irse...
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