"(...) La propaganda de la irreversibilidad de la recuperación económica es un atentado contra inteligencia
En este impase, lo que hay que profundizar es en desmitificar y
desmontar la teoría de la felicidad en la que pareciese que hemos
entrado al producirse el efecto rebote en la economía española.
Tras una
caída agregada oficial del 7,5% desde 2009, estaríamos en un claro
efecto de compensación, en parte de dicho agujero. Por supuesto que
falta que el INE decida a su tiempo cuándo revisará el PIB de 2013 (caída del 1,2%). Esta es la mayor caída desde la Guerra Civil
y no solo ha afectado a la coyuntura, sino que ha producido un
verdadero agujero en la estructura productiva del país.
Es más, la
entelequia llamada “crecimiento potencial” indica que España tardará más
de un lustro en lograr alcanzar los niveles de actividad anteriores a
la crisis, que ya de por sí, eran endebles.
Nadie habla de que el paro estructural en España ya supera el 15%,
que la población activa real apenas supera el 50% del total y que el
sistema público de pensiones, con las tendencias demográficas, de
natalidad y empleo es una bomba de relojería.
Si el crecimiento
potencial ahora se estima que puede estar en el umbral del 1%, frente al
3% hace una década, al margen de que no es observable y sus cálculos
solo producen escenas de júbilo en los laboratorios, ello nos estaría
diciendo que el exceso de capacidad instalada es cada día mayor.
Los factores estructurales apoyan la idea de un estancamiento secular para una década
Todos los cantos de sirena que nos venden los guardianes de la
ortodoxia económica no hacen referencia a por qué hemos empezado a
crecer, poquito eso sí. Básicamente se resume en factores exógenos
(caída del precio del crudo y reducción artificial del coste de
financiación de la deuda), desviación de comercio en el sector turístico
(atentados en países competidores) y una vuelta el endeudamiento
externo, unido al dopaje electoral.
Todos estos factores juntos nos
aportan un 90% de explicación del rebote experimentado, tras años de
profunda recesión. Lo que tampoco cuentan es que esta aparente salida
del suelo de la recesión se produce sin mejorar ninguna de las variables
que podrían cambiar el panorama de la economía española.
Por un lado, el desempleo estructural aumenta. Se incrementan los colectivos que no volverán a trabajar en España,
la desigualdad entre regiones se dispara, los salarios, y por ende las
cotizaciones a la Seguridad Social, no aseguran el mantenimiento de las
pensiones públicas.
Tampoco se vislumbra un cambio de patrón de
crecimiento, ni una mejora real de la financiación de proyectos de
inversión, el peso de la inversión en la economía española y europea
sigue descendiendo y el stock de deuda sigue siendo inmanejable.
Si todo esto lo metiéramos en el modelo que pudiese predecir el
crecimiento potencial, nos daría un estancamiento secular en una década,
con pequeños rebotes ficticios, que además podrían ser alterados por la
variable clave en todo esto: los mercados de riesgo.
Cuando esta
burbuja actual estalle, y todas lo hacen a pesar de algunos economistas,
volveremos a citarnos en el drama que supone la asimetría entre
economía real y financiera. Mientras tanto, disfruten lo votado. " (Alejandro Inurrieta, Vox Populi, 29/03/2015)
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