21.7.15

Estos tiempos son muy duros para aquellos que durante mucho tiempo hemos creído en la idea de Europa.

"Estos tiempos son muy duros para aquellos que durante mucho tiempo hemos creído en la idea de Europa. (...)

En los últimos tiempos y especialmente en los últimos días, con la negociación con Grecia, hemos despertado del sueño europeo. Hemos visto que hoy ya no se trataba de la vieja discusión entre la “Europa de los mercaderes” y la “Europa de los pueblos”, sino de que la actual Europa es el Europa de los mercados y de los poderes financieros que excluye y entierra la Europa de los ciudadanos. (...)

Ya hace tiempo que la UE inició una deriva clara hacia convertirse básicamente en un amplio mercado y poca cosa más. La caída del muro de Berlin significó el final del miedo al enemigo externo. 

La unificación alemana, la rápida apertura hacia los antiguos países del Este, la mayoría con poca tradición democrática, pero que constituían “la hinterland alemana”, ha comportado un cambio radical del proyecto.

 El inicio de la CEE se basaba en la existencia de un eje franco-alemán, donde Alemania era el liderazgo económico, y Francia el liderazgo político. Todo esto se ha acabado, hoy hay sólo un liderazgo el de Alemania que impone su poder económico al resto de socios. El papel de las instituciones europeas se ha devaluado totalmente. 

El “diktat” alemán es total. La propia moneda única, el euro, se realizó a la medida de los deseos y necesidades alemanas. El poder financiero, “los mercados” se convirtió en la base indiscutible de la nueva Europa alemana.

La pérdida de valores en la construcción europea ha sido una constante (...)

El papel de la UE no ha impedido, más bien al contrario, que se hayan dado guerras cruentas en el marco europeo. Hay que recordar también el papel de Alemania y otros en la implosión de la antigua Yugoslavia, y cómo se han desprendido y abandonado  países como Bosnia que ha acabado como un estado fallido. O el papel nada neutral en el conflicto ucraniano.

Dos hechos significativos que se han dado últimamente  son demostrativos de la pérdida de valores a la UE. El primero es la política migratoria, o la política de solidaridad externa de la UE. Muchos hemos sentido vergüenza hacia la política de la UE hacia la inmigración que se acumula en las fronteras norteñas de África, estableciendo cuotas ridículas en relación a la importancia del problema, cuotas en las que incluso no ha sido posible acordar compromisos concretos de los países de la UE.

Pero quizás el caso que da toda la dimensión de la crisis europea, del “fin del sueño europeo” es el de Grecia. En primer lugar hay que decir que el rescate en Grecia ha sido básicamente el rescate de los bancos europeos (especialmente alemanes y franceses). (...)

Así la política de la UE ha sido una política de rescate de los bancos de los grandes países dominantes de la UE, más que una ayuda al pueblo y a la ciudadanía griega a la que se ha castigado con profundos recortes en sus condiciones sociales, llevando al país al empobrecimiento y a una situación de una deuda externa impagable.

Es evidente que los gobernantes de Grecia tienen responsabilidad en la situación.  (...)

La actuación de la UE con Grecia cuestiona su raíz democrática. Al margen de las situaciones económicas, se ha tratado siempre de un problema político, incluso podríamos decir ideológico. Los poderes políticos y económicos no pueden consentir que haya quienes quieran salirse del pensamiento único de la austeridad y del castigo a la ciudadanía.  (...)

La pérdida de credibilidad democrática de la UE es irreversible. Esta actuación en defensa de los poderes económicos y el castigo a los pueblos, especialmente a los más díscolos, comportará que continúe el aislamiento de la ciudadanía hacia las instituciones europeas y lo que es más grave, la ruptura del “sueño europeo” nos devolverá al fomento del nacionalismo excluyente y egoísta, como ya se está dando en una gran parte de los países de la UE , desde Francia u Holanda hasta los países del norte.

 La ruptura del “sueño democrático europeo” puede significar el regreso al pasado negro del nacionalismo en Europa."            ( Manel García Biel , Nueva tribuna.es, 13/07/2015)

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