"Grexit. El palabro inventando hace
ya casi tres años por un banco de inversión resonó anoche por primera
vez en la sala de prensa de la Comisión Europea. Jean Claude Juncker, el
presidente del principal organismo ejecutivo de la UE, rompió el
anatema y aseguró que Europa está preparada para la salida de Grecia del
euro.
"No lo quiero, pero no puedo impedirlo", aseguró visiblemente
enfadado el luxemburgués que llegó a golpear el atril y a preguntarse
cómo el Gobierno de Grecia había podido llamar terroristas a los
acreedores (en referencia a la entrevista concedida por Yanis Varufakis
al diario español El Mundo).
Los socios del euro han impuesto un calendario muy ajustado al
victorioso Alexis Tsipras. O en cinco días acepta un plan de reformas
incluso más duro del que se debatió en el referéndum o puede coger las
maletas y salirse del euro. La idea de que Grecia se salga de la zona
del euro no puede ser más chocante: si algo se repitió hasta la saciedad
en los tres primeros años de la crisis de la deuda (entre 2010 y 2012),
fue que ningún país se podía salir del euro porque no existía
tal mecanismo.
Pero ahora la UE se prepara para esa eventualidad y el
domingo ha convocado una cumpre al máximo nivel de todos los países para
debatir la posiblidad de lo que calificó el presidente del Consejo de
la UE, Donald Tusk (muy nervioso) como "negro escenario".
En este negro escenario, se ha optado por convocar a
todos los países de la UE ya que, según Juncker y Tusk, lo que suceda
les afecta, con especial sensibilidad a los países de Europa del Este
como Rumanía o Bulgaria. "Si alguien cree que no va a haber
repercusiones geopolíticas, es muy inocente", ha asegurado Tusk en una
nota posterior.
Además, se trataría el paquete de ayuda, que incluye
ayuda humanitaria para Grecia, tal y como adelantó eldiario.es.
Además, Juncker aseguró que ahora mismo no piensan en un alivio de la
deuda aunque no descartó que una vez aprobadas las reformas en Grecia se
pueda llegar a un acuerdo para hablar de la deuda en octubre.
Según los líderes, las medidas que se pueden tomar a partir del domingo
con Grecia pueden llevar a la bancarrota del país, y el BCE ha fijado
el domingo como fecha límite para el sistema financiero heleno y la toma
de decisiones. (...)
Quedan pocos días para lograr una solución”, agregó. La canciller
germana negó que en la cumbre se hablase de la introducción de cualquier
divisa en Grecia paralela o sustitutiva del euro.
Así las cosas, la oferta del euro es primero reformas y luego hablar de deuda más adelante, cuando el FMI en su polémico informe de la semana pasada descartó aceptar otro programa para Grecia sin una quita de la deuda. (...)
Pese a que se supone que no se debatió una propuesta
formal, lo cierto es que se ha filtrado que Tsipras acudió a la cumbre
con una idea algo novedosa, según el Ejecutivo griego, que consiste en
“dos rescates en uno”.
Primero, Grecia solicitó un programa-puente que
cubra las necesidades de financiación más acuciantes, como el préstamo
al FMI de 1.600 millones que expiró el pasado 30 de junio o los más de
3.500 millones que tendrá que apoquinar al BCE antes del 20 de julio: un
impago al BCE supondría un verdadero Grexit, aunque la institución
supuestamente independiente radicada en Fráncfort podría acelerar la
expulsión si cortara las líneas de liquidez que hoy mantienen a la banca
griega en estado comatoso.
¿De dónde saldrían los
3.500 millones de euros? Según la propuesta helena, de los beneficios en
manos del Mecanismo de Estabilidad (Mede) que en 2014 y 2015 arrojan
los bonos de deuda griega, los cuales ascienden aproximadamente a 3.300
millones. Una fórmula que cuenta con la aceptación del Mede, pero no de
todos los acreedores.
Al mismo tiempo, el Ejecutivo
griego reclama un rescate en paralelo que permita financiar la economía
del país de aquí a tres años. Aunque no hay cifras precisas, las
estimaciones irían de los 30.000 millones hasta 2018 que propone Atenas a
los más de 50.000 millones que en realidad necesita Grecia en ese
tiempo, de acuerdo con la estimación del FMI.
Estas propuestas
lógicamente irían acompañadas de una reestructuración de la deuda, lo
que permitiría aliviar la carga financiera helena. (...)" (Pablo García
, eldiario.es, 07/07/2015)
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