"Hace tiempo advertimos que existe una clara disparidad entre las recetas económicas que recomiendan la cúpula del Fondo Monetario Internacional (FMI),
y ciertos estudios y resultados que algunos de sus economistas van
sacando a la luz. Ello pone de manifiesto que las recomendaciones del
FMI van más allá de una profunda incompetencia estructural. Sus propios
estudios invalidan sus recetas.
Detrás de las propuestas de la cúpula
directiva del FMI, al igual que de los supuestos Bancos Centrales
independientes, solo hay un instinto de supervivencia de la clase
dominante, la gerencia bancaria. Por eso, tal como sugerimos desde estas
líneas, es necesario un control democrático de estas instituciones y de
su cúpula. Deben explicar sus recomendaciones y responder de sus
errores.
Si además contemplamos, despavoridos, una presentación muy reciente, que ya les introduje aquí, de la profesora de la Universidad de Standford Anat Admati bajo el título What is wrong with banking and What to do about it la
situación ya no es solo para echarse a temblar sino, sobre todo, para
estar alertar y reaccionar.
En ella Admati nos avisa que la banca
sistémica global es más grande y está más apalancada que nunca. Admati
pone de manifiesto que el sistema bancario es demasiado frágil e
ineficiente debido, en primer lugar, a la opacidad, la complejidad y la
interconectividad de determinadas operaciones, especialmente vía
instrumentos derivados. Además hay una excesiva dependencia, a corto
plazo, de la deuda.
El desgobierno del dinero organizado
Pero lo peor, como detalla Admati, es que existen graves problemas de
gobernabilidad y distorsiones que no se pueden resolver en los
mercados. Las leyes y los reglamentos son defectuosos, la política
ineficaz, y la falta de rendición de cuentas de esta gente extrema. Si
vienen mal dadas en los mercados financieros, y vendrán, ¿a quién creen
ustedes que les querrán de nuevo cargar con el mochuelo?
Hoy más que nunca recobran sentido esas palabras extraídas del discurso que Franklin Delano Roosvelt ofreció en el viejo Madison Square Garden
al inicio de la campaña electoral que le llevó a su segundo mandato.
“Durante casi cuatro años ustedes han tenido un gobierno que en lugar de
entretenerse con tonterías, se arremangó. Vamos a seguir con las mangas
levantadas.
Tuvimos que luchar contra los viejos enemigos de la paz:
los monopolios empresariales y financieros, la especulación, la banca
insensible, los antagonismos de clase, el sectarismo, los intereses
bélicos. Habían comenzado a considerar al gobierno como un mero apéndice
de sus propios negocios. Ahora sabemos que un gobierno del dinero
organizado es tan peligroso como un gobierno de la mafia organizada.
Pero, volvamos al punto de partida, a esos estudios y resultados obtenidos por economistas del FMI y que empiezan a posicionarse dentro de lo que denominamos la heterodoxia. Braman contra los inquisidores económicos de la austeridad y sus terribles consecuencias. Reclaman una reestructuración de la deuda de las familias en países como España, Estados Unidos o Reino Unido.
Frente a la terquedad de Europa piden abiertamente en las actuales negociaciones con Grecia que los acreedores foráneos asuman una quita de deuda por valor de 350.000 millones. Proclaman incluso que es posible reducir el poder de los banqueros. Pero no les escuchan, pasan. Por eso hay que ser radical, yo ya saben que me declaro populista “a lo Roosvelt”. Debemos luchar contra el gobierno del dinero organizado.” (...)" (Juan Laborda, Vox Populi, 20/06/2015)
Pero, volvamos al punto de partida, a esos estudios y resultados obtenidos por economistas del FMI y que empiezan a posicionarse dentro de lo que denominamos la heterodoxia. Braman contra los inquisidores económicos de la austeridad y sus terribles consecuencias. Reclaman una reestructuración de la deuda de las familias en países como España, Estados Unidos o Reino Unido.
Frente a la terquedad de Europa piden abiertamente en las actuales negociaciones con Grecia que los acreedores foráneos asuman una quita de deuda por valor de 350.000 millones. Proclaman incluso que es posible reducir el poder de los banqueros. Pero no les escuchan, pasan. Por eso hay que ser radical, yo ya saben que me declaro populista “a lo Roosvelt”. Debemos luchar contra el gobierno del dinero organizado.” (...)" (Juan Laborda, Vox Populi, 20/06/2015)

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