"No veo por qué tenemos que quedarnos de brazos cruzados mientras un
país se vuelve comunista por la irresponsabilidad de su pueblo. Estos
asuntos son demasiado importantes como para dejar que los votantes
chilenos decidan por sí solos”.
Son palabras de Henry Kissinger que se han citado en numerosas ocasiones. Las pronunció en junio de 1970
cuando después de las elecciones presidenciales chilenas ningún
candidato obtuvo la mayoría necesaria y era el Parlamento el que debía
tomar la decisión definitiva. Había tres candidatos en liza y Salvador
Allende fue el elegido.
Hoy el ministro alemán de Economía, el socialdemócrata Sigmar
Gabriel, ha dicho algo que me ha recordado la cita del entonces
secretario de Estado norteamericano. Su forma de defender la solidaridad
con los griegos fue decir que “quizá no deberíamos haber dejado solos a
los griegos con su Gobierno”.
El argumento de Gabriel: La UE se equivocó al no vigilar “el despotismo,
clientelismo y corrupción” de Grecia. “Nos limitamos a enviar dinero”.
Alemania, una pieza fundamental en la concepción, diseño y construcción
del euro, no sólo no admite ninguna responsabilidad en los
desequilibrios financieros creados por la moneda única, sino que
sostiene que si hubieran podido controlar Grecia, nada de lo que estamos
sufriendo ahora habría sucedido. Los gobernantes alemanes se han
acostumbrado a reescribir la historia reciente si con eso evitan asumir
culpas. Veamos si no lo que ha dicho hoy Schäuble.
Cuando Yorgos Papandreu propuso su idea de celebrar un referéndum, todos
se le echaron encima, empezando por Merkel y Sarkozy. Ahora en la
historia según Schäuble, esa consulta fue un pacto con Papandreu que el
primer ministro griego canceló por su cuenta. Veremos lo que dicen
dentro de seis meses de lo que está ocurriendo estos días." (Guerra eterna, 01/07/2015)
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