"Rajoy agita el miedo. La Troika agita el miedo. Las élites agitan el miedo.
Pero son ellos quienes ahora están asustados. Pavor a la libertad.
Temor a que los ciudadanos voten libremente. Turbación a que se les
desmonte el tinglado. Pero ya es tarde. Los ciudadanos empiezan a perder
el miedo, muchos ni siquiera tienen ya nada que perder. (...)
Para cuentos de miedo, el panorama que nos dejan, su principal herencia: deuda, deuda, más deuda, sin mejora alguna del aparato productivo y de nuestra fuerza trabajo.
Empobrecimiento futuro. Los mismos que generaron la mayor burbuja
inmobiliaria de la historia, sí, estos del “España va bien” y aquellos
del “España está en la Champion League”, nos dejan como herencia una
deuda total y externa récord.
Las cifras ya las conocen, las venimos
vociferando desde estas líneas. España está altamente endeudada y si no
crece nominalmente de manera estable en el tiempo se activará un ciclo
vicioso: crisis de deuda soberana, crisis bancaria,
crisis de deuda externa, crisis de Seguridad Social, y reactivación de
la recesión de balances privados. ¡Y eso sí que da mucho miedo señor
Rajoy!
Pero empecemos por la deuda pública. Saben que
inicialmente el problema grave de nuestro país, allá por 2007, en los
primeros indicios de la crisis, era la deuda privada (3,7 billones de
euros frente a los 0,4 billones de deuda de las administraciones
públicas).
Sin embargo, aquellos que endeudaron masivamente a familias y
empresas, los banqueros, se las ingeniaron para que los contribuyentes
subsidiáramos sus pérdidas. Mientras en el proceso de generación de la
deuda, la banca contó con la ayuda inestimable de autoridades políticas y
monetarias (ausencia de control ex-ante del crédito, política fiscal
pirómana); en el diseño de rescates bancarios y procesos de
recapitalización, esas mismas autoridades políticas y monetarias,
presionadas por banqueros patrios y acreedores foráneos, se la
endilgaron a la ciudadanía.
¿Y ahora dónde estamos? La deuda total de las
administraciones ha pasado de los 434.274 millones de euros a finales de
2007, ¡sólo el 40,2% del PIB!, a los 1,4 billones de euros actuales,
136,2% del PIB.
Los voceros del régimen nos dicen que no pasa nada, que
nos refinanciamos a tipos bajos, y que otros países aún la tienen mayor.
No, Italia y Japón tienen ahorro interno y no presentan el brutal
endeudamiento externo patrio. Por mucho que el tipo de interés efectivo
medio de las nuevas emisiones está alrededor del 1%, se presentan varios problemas.
¿Insostenibilidad de la deuda soberana?
Primero, el volumen de endeudamiento no ha dejado de subir
de manera abrupta desde el inicio de la actual crisis sistémica, lo que
en sí mismo limita profundamente el crecimiento económico –en la actual
situación de tipos muy bajos, la carga de la deuda de las
administraciones públicas en 2014 superó los 35.000 millones de euros,
récord histórico-.
Esta situación se ve agravada además cuando esa deuda
no se ha destinado ni a cambiar el modelo productivo de nuestro país ni
a incrementar la renta disponible de las familias.
Segundo, cuando se produzca un aumento de la aversión al riesgo global y reviertan a la media las primas de riesgo -y eso sucederá- la carga de intereses subirá drásticamente
poniendo de manifiesto la insostenibilidad del volumen de deuda pública
actual. La reversión a la media histórica en las primas de riesgo
situaría el pago de intereses correspondientes al Estado Central por
encima de 50.000 millones de euros.
Tercero, el 70% de la deuda de las administraciones públicas está en
manos de entidades financieras monetarias y acreedores extranjeros.
Según la futura normativa sobre capital regulatorio y límites máximos de
inversiones según deudor, la banca apenas podría seguir financiando al
Estado.
Sí además se produce un aumento de la aversión al riesgo en los
mercados financieros, el capital extranjero dejará de fluir. No hay
ahorro interno suficiente para financiar los vencimientos con que el
actual ejecutivo “ha obsequiado” al futuro gobierno.
Cuarto, el capital foráneo que ha llegado a nuestro país ha ido
dirigido a financiar al Tesoro y a las emisiones de deuda corporativa.
Pero con ese dinero ni el gobierno ni las empresas están modernizando el aparato productivo. En definitiva, lo ciudadanos tenemos muchas razones para tener miedo, pero no las suyas señor Rajoy." (Juan Laborda, Vox populi, 11/07/2015)
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