"(...) La victoria de Tsipras ha sido una sorpresa para algunos. ¿Qué ha cambiado en Grecia?
Lo normal sería que hubiera una cierta estabilidad en los
años venideros. Pero sobre todo, Grecia y Europa necesitan recuperar el
tiempo perdido. Hasta ahora, Europa ha rechazado de forma obstinada
discutir seriamente sobre la renegociación de la deuda griega. Eso fue
lo que causó la caída del anterior gobierno.
Europa ha afirmado en efecto que reconsideraría la deuda
tan pronto como los griegos lograran equilibrar su presupuesto mediante
un ligero superávit presupuestario primario --lo que supondría que
Grecia tendría más ingresos que gasto público-.. Pero cuando los griegos
pidieron ayuda en diciembre de 2014, Europa dijo “no”. Esto es lo que
en última instancia ha allanado el camino a Alexis Tsipras.
Y la situación se estancó. Entre enero y julio de 2015,
Europa se negó a reabrir las negociaciones. Ahora estamos en septiembre y
el nuevo plan de rescate que se discutió este verano ha conducido a un
nuevo aplazamiento de la negociación sobre la deuda. Si Europa insiste
en el pago de la deuda, habrá nuevas crisis y no se resolverá el
problema. (...)
¿Cuáles deberían ser las prioridades económicas para Tsipras a partir de ahora?
Es evidente que la prioridad es la modernización del
sistema fiscal. Debe ser más justo y más eficiente. Pero una vez más,
eso solo se puede conseguir realmente con la cooperación de Europa, y si
Europa sienta un ejemplo.
Tenemos que recordar que, con frecuencia, las grandes
empresas en Europa pagan menos impuestos que las empresas de tamaño
medio o pequeño. Eso se debe a que los gobiernos llevan a cabo
negociaciones para conseguir condiciones favorables para su propia
industria nacional.
Y esto sin considerar que la Comisión Europea tiene
un presidente que, cuando era primer ministro de Luxemburgo, firmó
contratos con corporaciones multinacionales que les permitían pagar solo
un 1% o un 2% de impuestos.
Europa no puede dar consejos si ella misma no se
compromete a respetar la transparencia fiscal. Eso ataca al corazón del
sistema –los bancos alemanes y franceses están muy felices de recibir
los fondos de los griegos ricos-. (...)" (Entrevista a Thomas Piketty, publicada por The Conversation el 21de septiembre. CTXT la publica bajo licencia CC)
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