"La
eurozona se construyó sin afianzar sus vigas y ahora empiezan a
aparecer grietas. La idea de que una moneda común sería suficiente para
integrar 19 países quizás hubiera sido posible si la anterior generación
de líderes políticos competentes todavía estuviese en funciones.
Los actuales políticos son incapaces de sueños y visiones. A nivel de la
Unión Europea (UE) la irresuelta crisis de los refugiados es un buen
ejemplo de falta de solidaridad.
En lo que va de este año, se ha ensanchado la brecha Norte-Sur en el
continente. Los países acreedores del norte de Europa no quieren ayudar a
lospaíses deudores del Sur.
Ahora surge otra división, entre Europa oriental y
occidental. Los países del este no tienen la menor intención de asumir
ninguna responsabilidad en la crisis de los refugiados. La imagen que
simboliza esta actitud es la de la periodista húngara Petra Laszlo,
captada haciendo una zancadilla a un refugiado que corre con su hijo en
brazos.
Hagamos algunas reflexiones. La primera, acerca de la identidad de
Europa. Muchos dan por sentado que todos los países europeos comparten
una historia y una cultura comunes. (...)
En
1991, tras el fin de la Guerra Fría, la Sociedad Internacional para el
Desarrollo (SID) organizó una conferencia en Viena entre los presidentes
del Senado y de las Comisiones parlamentarias de Asuntos Exteriores de
la ahora "libre" Europa Oriental y sus pares occidentales. Los
occidentales querían conocer la política de los orientales hacia los
países del Sur en desarrollo.
A un parlamentario polaco se le encomendó la tarea de hablar en nombre
de la región oriental. Su posición se puede resumir en algunas frases:
- No nos sentimos agradecidos a Europa, sí a Estados Unidos. Si no fuera por ellos, todavía estaríamos bajo el comunismo.
- Gastamos mucho dinero y esfuerzos en África, Asia y América Latina, porque la Unión Soviética nos ordenaba hacerlo durante la Guerra Fría. Ahora que somos libres, no podemos preocuparnos de esos países. En primer lugar debemos desarrollarnos, y cuando alcancemos el nivel de Europa Occidental, volveremos a pensar en el Sur.
- El comunismo nos privó de vuestro nivel de vida, y queremos recuperarlo. Esto es también un deber de Occidente. Más nos valdría unirnos a Estados Unidos. Como esto no es posible, nos uniremos a Europa. Lo hacemos para obtener los recursos que necesitamos y es vuestra obligación dárnoslos.
- Nuestra posición es que se debe dejar de asignar recursos a los países de África, Asia, América Latina y, en cambio, encaminar esos recursos y otros que se puedan encontrar, hacia nosotros. (...)
Pero
los ciudadanos de Europa Oriental sienten que no tienen nada que ver
con las invasiones en el Medio Oriente. Según ellos, "nos unimos a la UE
para recibir ayuda y turistas, no inmigrantes".
Esta percepción también explica la indiferencia de Europa del Este hacia
el drama griego. Es otro síntoma del hecho de que la UE de 28 miembros,
desgarrada por contrastes Norte-Sur y Este-Oeste, parece dividida en
cuatro.
Entre tanto, todos alaban las posturas de la canciller alemana, Angela
Merkel, sobre la cuestión de los refugiados. En verdad, ella está
siguiendo más el cerebro que el corazón.
Merkel conoce las proyecciones demográficas que indican que Europa y
Alemania necesitan una masiva afluencia de inmigrantes si desean seguir
siendo competitivos a nivel internacional.
Las proyecciones de la Organización de las Naciones Unidas señalan que
en el corto plazo es necesario recibir al menos 20 millones de personas
para compensar la escasez de fertilidad interna.
Este fenómeno bien conocido es crucial para el futuro de Europa. Sin
embargo, esta región de casi 500 millones de personas, presionada por el
ascenso de partidos xenófobos, durante meses ha estado debatiendo cómo
dar cabida a 45.000 refugiados, lo que es un buen ejemplo de cómo Europa
ha perdido su rumbo.(...)" (Roberto Savio, Alainet, en Jaque al neoliberalismo, 26/09/20015)
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