"David Card (Canadá, 1956) es un peculiar buscador de tesoros. Su
recompensa son los filones de datos que proporcionan las situaciones
reales, que explota con herramientas econométricas. Así encuentra pistas
de cómo funciona el mercado laboral, ya sea cuando se aplica el salario
mínimo o cuando incorpora inmigrantes. (...)
Pregunta. Estados Unidos va por delante en la
recuperación del empleo, pero allí y en España, el tipo de trabajo que
se crea es de baja calidad y peor pagado. ¿Es una respuesta temporal a
la crisis, o cree que hay algo más?
Respuesta. Desde hace 15 años, antes incluso de la
recesión, las condiciones del trabajo no mejoran. En Estados Unidos se
han ofrecido varias explicaciones, como la pérdida de empleos en la
industria por la irrupción de China, o el débil crecimiento de la
productividad. Y luego está la cuestión de que, sea cual sea el
crecimiento de la productividad, la ganancia se redistribuye cada vez
más hacia el 10% con más ingresos.
Las condiciones de los trabajadores
de bajos ingresos, una definición que incluye cada vez a más gente, no
van bien. Los salarios reales de ese colectivo apenas crecen en los
últimos 15 años.
P. ¿Cree que el cambio tecnológico influye?
R. Puede ser parte de la historia, pero no creo que
nadie sepa aún en qué medida. En lo que sí creo es en la relevancia del
marco institucional en la fijación de salarios, y aquí hay fuerzas más
débiles que en los años ochenta.
En Estados Unidos, los sindicatos casi
han desaparecido, el salario mínimo se ha reducido o eliminado, los
empresarios han tenido gran discrecionalidad para fijar sueldos. Hice un
estudio sobre Alemania hace un par de años. Y algo parecido empezó a
ocurrir allí más tarde, a partir de los noventa.
P. Los organismos internacionales coinciden ahora en
advertir que el aumento de la desigualdad puede dañar el propio
crecimiento económico, ¿coincide con esa apreciación?
R. Sí, hasta el FMI está preocupado (risas). Lo que
sí se puede ver claramente en muchos países es que las familias con más
bajos ingresos están cada vez más alejadas de la política, no piensan
que el debate político les afecte, que afronte sus problemas. Y muchos
creen que sus hijos van a tener menos oportunidades que ellos. Yo creo
que eso es más importante que el efecto económico.
En realidad, hay
mucha más desigualdad de lo que la gente piensa, no creo que la mayoría
sepa realmente lo grande que es la diferencia con los más ricos. Las
élites deberían pensar en esto mucho más de lo que lo hacen ahora. Hubo
momentos como éste en otros periodos de la historia y el resultado no
fue nada bueno.
P. En España, la reforma laboral persigue dar más
poder de negociación a las empresas para ajustar las condiciones
laborales a la situación económica.
R. Lo que quiere decir que los trabajadores con
menos ingresos van a recibir un golpe considerable. En Alemania,
sufrieron un recorte muy importante. En términos relativos, la mitad de
la población con ingresos más bajos en Alemania está mucho peor pagada
ahora que hace 20 años. En esas dos décadas, su salario real no ha
crecido en absoluto. Y eso es realmente llamativo.
P. Pero con esas reformas, Alemania vadeó la crisis con un 5% de paro, mientras España enseguida se fue al 25%.
R. No sé si esa aproximación es correcta, soy
bastante escéptico al respecto. Pero entiendo que sea convincente para
mucha gente. Y desde luego los alemanes creen que eso es lo que España
debería hacer. Pero, en realidad, yo diría que el aumento de la
desigualdad salarial apenas acaba de comenzar aquí. (...)"
(Entrevista a David Card, PREMIO FRONTERAS DEL CONOCIMIENTO FUNDACIÓN BBVA,
Alejandro Bolaños
, El País, Madrid
26 JUL 2015)
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