"(...) P. Explique, con la misma claridad que despliega en su libro, la crisis griega.
R. El problema es la moneda única. Esta tiene
sentido cuando la introduces en una región que es más o menos homogénea
en términos de estructura económica y productividad. Pero el euro se
introdujo en una zona de grandes desequilibrios.
Estados Unidos es un
país del tamaño de un continente. Hay diferencias de renta importantes,
pero hay una unión física, hay transferencias fiscales y el mercado
laboral está totalmente integrado, al no haber barreras de idioma. En
Europa, imponer una moneda única fue un error.
P. Es fácil decirlo ahora.
R. En su momento tuve escepticismo, pero no me di
cuenta de que lo iban a hacer tan mal. Al entrar en la moneda única, los
países más fuertes deberían haber estado dispuestos a cuidar de los más
débiles. Normalmente, los países con productividad más baja que tiene
problemas, devalúan.
Es lo que hacían España o Italia todo el tiempo.
Ahora no pueden, lo único que pueden hacer es bajar salarios y cortar
gasto público, y eso deprime la economía. Deberían haber permitido más
campo para transferencias fiscales y cancelación de deuda.
Pero no
quieren hacerlo. Y es, probablemente, porque los finlandeses no sienten
realmente que están en el mismo país que los griegos y los alemanes no
piensan en los españoles como sus compatriotas. Ahí está la raíz del
problema. Sin el compromiso de cuidar a los más débiles, no podemos
tener una moneda única. (...)" (Entrevista a Ha-Joon Chang,
PABLO GUIMÓN , El País,
2 AGO 2015)
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