"(...) Planteemos la cuestión siguiente: Si el gobierno griego, el 20 de
febrero, en lugar de comprometerse a continuar con el pago de la deuda,
hubiera dicho: «Se aplicará el párrafo 9 del artículo 7 del reglamento
472 adoptado por el Parlamento Europeo el 21 de mayo de 2013, por el que
se ordena a los Estados miembros de la UE sometidos a un plan de ajuste
estructural a realizar una auditoría integral de su deuda con el fin de
explicar por qué esa deuda alcanzó un nivel insostenible y con el fin
de detectar eventuales irregularidades». [2],
Si hubiera dicho «Aplicamos ese reglamento y porque auditamos la deuda
para determinar si hubo irregularidades, suspendemos de manera
provisoria el pago y no prejuzgamos la continuación. Entraremos en una
negociación sobre esa base».
Y si, de manera complementaria, el gobierno
griego hubiera tomado medidas para resolver la crisis bancaria
protegiendo siempre los depósitos de los ahorradores, ¿acaso la
situación no hubiera sido mucho mejor que la que se produjo entre
febrero y junio? (...)
El gobierno de Alexis Tsipras, bajo la presión de los acreedores,
eligió otra vía. Al firmar el memorando en las condiciones que
conocemos, es decir, sin que haya habido un verdadero debate con
posibilidad de enmiendas en el Parlamento y sin que se haya respetado el
resultado del referéndum, las autoridades griegas se comprometieron en
un nuevo programa —el tercero— que implica tomar préstamos
suplementarios por un monto de 86.000 millones de euros.
Ese dinero
servirá, principalmente, para pagar las antiguas deudas que el Comité ha
identificado como ilegítimas, ilegales e insostenibles y que comprenden
el monto de 25.000 millones de euros destinados a recapitalizar los
bancos; que ya recibieron 48.000 millones desde 2010.
Y sabemos perfectamente que los 25.000 millones de euros no
alcanzarán para sanear la situación de los bancos griegos. Y no será
suficiente porque lo que llamamos los préstamos no performing, o sea
préstamos que ya están en suspensión de pago, son superiores al capital
de los bancos griegos.
Los bancos griegos son insolventes y es una situación real.
Los 25.000 millones de euros no serán suficientes. Hay que decir la
verdad: es posible que en seis meses, o en nueve, los depósitos griegos
superiores a 100.000 euros estén afectados por fuertes medidas en pro
del rescate de los bancos griegos. (...)
Termino diciendo que es falsa la afirmación de que si Grecia hubiera
suspendido el pago y hubiera seguido las conclusiones preliminares del
Comité, la situación habría sido catastrófica. En resumen, consideramos
que:
1) no es normal que se continúe aceptando préstamos en condiciones
de ilegitimidad y de ilegalidad –puesto que el tercer memorando tiene
signos de ilegalidad e ilegitimidad –;
2) como dice mi colega Michel
Husson, la situación económica del país realmente no mejorará. (...)" (Eric Toussaint , CADTM, en El salmón a contracorriente, 10/10/2015)
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