"(...) del mismo
modo, si la austeridad no era la respuesta a los vicios públicos, la
recuperación no se ha producido como consecuencia de esas políticas
sino, justamente, porque se han aliviado o interrumpido.
Efectivamente,
el gobierno no está aplicando ahora políticas de austeridad. En lo que
va de año el gasto público ha aumentado un 1,8% empujado por el
relajamiento fiscal y los contratos vinculados al ciclo electoral.
Por
ello, la mayoría de los participantes en el panel de previsiones que
sintetiza FUNCAS considera que la política fiscal es expansiva en
relación a la situación de la economía española y que, a pesar del
incremento en los ingresos, se incumplirán los objetivos de déficit.
(...) el tirón
que experimenta el consumo, un 3,7%, sólo puede deberse al incremento de
la renta disponible que está provocando el descenso del precio del
petróleo.
Al tiempo, la deuda pública sigue creciendo y, como destaca el Mº de Economía en una reciente publicación,
también crece la deuda exterior publico-privada del país (85.500
millones en 2014, después de que en 2013 lo hiciera en 50.600 millones).
Y lo peor es que aumenta tambien en términos relativos con el PIB
alcanzando el 106% del PIB, lo que indica que para generar una unidad de
PIB necesitamos endeudarnos en una cifra superior o, lo que es lo
mismo, que el dinero que se pide prestado se gasta en destinos no
suficientemente productivos, lo que ya pasaba en el reciente periodo de
la burbuja.
Motivos
hay, por tanto, para dudar del éxito de la política económica del
gobierno. Por ello, lo preocupante es cómo ese “relato económico
victorioso”de la austeridad se impone. O, en palabras de Krugman, cómo
se impone “el triunfo de lo irreflexivo”, en todo el mundo." (Ignacio Muro Benayas, Economistas frente a la crisis, 12/10/2015)
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