"Todo lleva a creer que la izquierda portuguesa ha empezado a entender
que el ciclo político iniciado con la Revolución del 25 de abril de 1974
está terminando y que todos juntos tal vez sean suficientes para
invertir el proceso de decadencia estructural que la coalición de
derecha comenzó con la ayuda de la troika. (...)
Aún no está claro lo que ha aprendido cada partido. El Partido
Socialista (PS), con el 32% de los votos contra el 36% de la coalición
de derecha, ha comenzado a aprender que, cuanto más se parece a la
derecha, esta menos lo necesita y menos lo necesita la ciudadanía que,
descontenta con las políticas de derecha, comienza a identificar
alternativas a la izquierda.
Si aprende esta lección, tendrá que
aprender también que será necesario mostrar alguna rebeldía a escala
europea, con sabiduría y aliados europeos. Sin
renegociación/reestructuración de la deuda y con el actual Tratado
Presupuestario, la decadencia es fatal con o sin fantasiosos ejercicios
de macroeconomía. ¿Aprenderá? (...)
El Bloco de Esquerda (BE), con el 10% de los votos, y el Partido
Comunista Portugués (PCP), con el 8% (ambos partidos en ascenso, pero el
BE con un crecimiento que supera por primera vez a los comunistas), han
aprendido que los portugueses les han dado demasiados votos para ser
simplemente votos de protesta.
Los portugueses quieren soluciones de
gobierno de izquierda y contra la austeridad. Pero para fortalecer una
alternativa política, los dos partidos deberían entenderse entre sí y no
sólo cada uno de ellos con el PS. Aquí la historia pesa mucho.
El nuevo Partido Livre (PL), constituido en gran medida por
disidentes del Bloco de Esquerda, no logró elegir a nadie. Pero con el
PL la izquierda también aprendió. Livre fue una presencia quizá
pasajera, pero edificante en el panorama político portugués porque
introdujo dos innovaciones: una programática y otra organizativa.
En el
plano programático, fue la primera fuerza política, después del 25 de
abril, que colocó la unidad de la izquierda en el centro de su agenda
política, una unidad asentada en bases programáticas creíbles. Fue la
única fuerza política que abrazó con firmeza la democracia directa y
participativa en la elección de sus candidatos y se articuló de modo no
propietario con los movimientos sociales autónomos, como fue el caso del
movimiento Ciudadanos por Coímbra (CpC).
En general, salvo situaciones de total descrédito de las fuerzas
políticas dominantes (como recientemente en España), las grandes
innovaciones políticas no son bien recibidas en procesos electorales,
dominados por rutinas, lealtades y aparatos. Pero el hecho de no
beneficiar a quienes las propusieron no quiere decir que se pierdan.
La
innovación programática introducida por Livre fue decisivo en el cambio
estratégico (y no solamente táctico, al parecer) del BE en el sentido de
abrirse, ya en la campaña electoral, a una alianza con el PS, que en el
pasado parecía ser su principal enemigo. Se trata de una alianza
condicionada por líneas rojas, pero, incluso así, es una disponibilidad
nueva. (...)
CpC, por ejemplo, continuará su lucha por rescatar Coímbra de las
oligarquías políticas mediocres y corruptas que la han destruido. En
próximos períodos electorales serán los partidos quienes necesiten de
CpC, y no al contrario." (Boaventura de Sousa Santos – Público.es , en Attac España, 26/10/2015, Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez)
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