"Recuerdan Doménech y Andrés* una comparación que a menudo se olvida. En 1970, la renta por persona en edad de trabajar
en España era muy similar a la que EEUU había alcanzado en 1950, y
similar a la de los ocho países más avanzados de Europa... pero en 1960. Es decir, un retraso de 20 y de 10 años, respectivamente.
(...) para encontrar en EEUU una renta por persona en edad de
trabajar como la de España en 2013 “hay que ir hasta 1983”, es decir,
30 años antes. Este simple análisis bastaría para centrar los debates políticos previos al 20-D.
Pero no ocurre así. Probablemente, porque lo coyuntural se ha impuesto a
lo estructural, lo que explica la vacuidad de casi todos los discursos electorales, más preocupados por la economía más inmediata en el tiempo que por las cuestiones de fondo. (...)
¿Y cuáles son las cuestiones más de fondo? Básicamente, la productividad
y todos sus condicionantes. En particular, el sistema educativo, que ha
acabado por provocar bajísimas tasas de empleo, impropias de un país
desarrollado. La cuestión, en su opinión, es muy simple. No basta con
reducir el desempleo y no basta con asegurar la sostenibilidad del sistema público de pensiones.
Lo relevante es saber si España, en una economía globalizada, tendrá
capacidad para reducir la brecha de productividad. No es suficiente, por
lo tanto, crecer tanto como los países de nuestro entorno económico,
sino que hay que crecer más cuando el mundo está en un proceso de transformación tecnológica.
¿Y cómo se logra ese objetivo? Doménech habla de cuestiones
estructurales. Y en particular cita el funcionamiento del mercado de
trabajo, el tamaño de las empresas, su internacionalización, la estructura de ingresos públicos, el gasto, la calidad de las instituciones y, por supuesto, el sistema educativo.
No es, por lo tanto, solo una cuestión de competitividad
-ganar cuota de mercado a través del precio-, sino también de
productividad. “Para nosotros va unido”, asegura el economista jefe del
BBVA. (...)
¿Significa eso que España corre el riesgo de convertirse en un país 'low
cost'? “Efectivamente, es un riesgo”, asegura, “pero las empresas saben
que a largo plazo la mejor estrategia es aumentar la productividad y el
valor añadido”. (...)
“Con una tasa de paro del 22%, no podemos desdeñar ese tipo de
actividades. Es mejor estar trabajando en una actividad aunque sea 'low
cost' que estar en paro”, asegura con cierta amargura.
El
argumento es sólido, pero si se mira hacia trás, no es difícil recordar
que eso mismo es lo que se decía en los primeros años noventa para salir
de la recesión. Sin embargo, la expansión económica de
los años posteriores vino de la mano del ladrillo y de los sectores con
bajo valor añadido. Su respuesta es clara: “Esto tiene que ser una
estrategia temporal, lo que no puede es ser de carácter permanente”.
Lo que hay que pretender, en su opinión, es mejorar esa estrategia con contratos indefinidos,
no de carácter temporal. ¿Por qué? Doménech ofrece una explicación
razonada. Porque los contratos temporales, que permiten los
encadenamientos, son menos productivos que los fijos, ya que las
empresas carecen de incentivos para invertir en formación de sus
trabajadores.
Los indefinidos son más productivos, entre otras cosas,
porque facilitan las carreras profesionales dentro de una misma empresa. (...)" (Carlos Sánchez , El Confidencial, 15/12/15)
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