"Mariano Rajoy ya lo había dejado claro en la entrevista que concedió a El Mundo dos
años antes: “Cuando gobierne bajará el paro”. A punto de terminar su
legislatura, el presidente ha cumplido, aparentemente, con lo que
prometió.
Lo que no dijo es que lo haría a costa de que hoy en España haya
menos población activa que cuando llegó al poder. La población activa
hace referencia a todas la personas que están empleadas o que buscan
trabajo, y representa de manera significativa la fuerza laboral del
país. Pues bien, la fuerza laboral del país se ha mermado en los últimos
cuatro años, con menos gente desempleada pero también con menos gente
trabajando. (...)
Algunas de las razones del descenso de la población activa son el
envejecimiento de la población –con unas tasas de natalidad muy bajas
que no se han conseguido reorientar– y la migración. No hay que
olvidarse de que, según el INE, cerca de 1.8 millones de personas
abandonaron el país entre 2011 y 2014.
Estas personas han desaparecido
de cualquier recuento de población activa y ocupada (incluida la del
paro). Es la misma situación de los que, en algún momento, deciden dejar
de buscar empleo.
En concreto, la población activa se ha reducido en cerca de 540.000
personas desde que el PP accedió al Gobierno. También hay 104.000
personas menos trabajando. Es decir, la población ocupada también se ha
reducido. En definitiva, se podría decir que España cuenta con cerca de
medio millón menos de personas en su fuerza laboral, entre los que, eso
sí, hay menos desempleo.
De hecho, y como se observa en el gráfico, el descenso en la tasa de
paro de los últimos meses coincide casi exactamente con el descenso
continuado de población activa desde el primer trimestre de 2013.
Si los
descensos de la tasa de paro significaran creación de empleo, la
población activa no habría variado, ya que esas personas que comienzan a
trabajar seguirán en el mismo grupo (población activa) pero en
categorías distintas. Sin embargo, y aunque parezca paradójico, es
evidente que el empleo no ha sido la única ‘solución’ al desempleo.
El descenso de la población activa y ocupada plantea, además,
problemas de sostenibilidad para el país. Es evidente el poco atractivo
que desprende España a la hora de atraer y retener fuerza laboral
extranjera, la cual representa un importante potencial económico y ayuda
a maquillar los déficits en la pirámide poblacional de los últimos
años.
El número de extranjeros que trabajan en España ha descendido
sustancialmente desde el comienzo de la legislatura. En el último
trimestre de 2011 el número de población ocupada extranjera ascendía a
2,22 millones. En la última EPA de octubre de 2015 su número ha pasado a
1,94 millones, lo que supone un descenso de cerca de 275.000 personas." (José Luis Marín , CTXT, 07/12/15)

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