"(...) El agravamiento de la crisis a partir de 2010 con la implementación
de las medidas de austeridad, aumentó las contradicciones en esta ciudad
elevando el desempleo y exclusión en el acceso a necesidades básicas
como la alimentación, y convirtiendo estos espacios en lugares de
reaprendizaje para reproducir la propia existencia y dar respuesta a la inminente emergencia alimentaria.
Las cocinas se transformaron en espacios de trabajo colectivo donde
facilitar comidas a precios justos. En los huertos “aprendimos a
cultivar. Necesitábamos retomar el contacto con la tierra”, dice Elli,
del Parque Navarinou.
Se convirtieron en “bibliotecas de semillas”, desde
donde producir y repartir semillas y plántulas para transformar las
terrazas de la ciudad en huertos urbanos. “No podíamos dar comida a la
gente, pero les dábamos la posibilidad de tener comida”, añade Basilis,
de Peliti.
Los procesos de autonomía alimentaria se fortalecieron al converger
la crisis de la ciudad con la crisis del campo y crearse movimientos de
solidaridad que aproximaron y resolvieron conflictos entre ambas
realidades y espacios.
La dificultad de acceso al mercado de los agricultores griegos tras
la crisis global creada por la especulación con materias primas de
2008, junto con el aumento del desempleo en la ciudad y la dificultad de
acceso a la alimentación, provocó la emergencia de tres movimientos: el
Movimiento de la Patata, que facilitó la creación de redes de venta
directa entre agricultores y consumidores; el Movimiento de Vuelta al
Campo, por el que jóvenes, principalmente de la ciudad de Atenas, se
desplazaron al campo para incorporarse a la actividad agrícola, muchos
de ellos a través de proyectos colectivos y con prácticas de manejo como
la agricultura ecológica, y el Movimiento de Economía Social y
Solidaria, por el que se crearon nuevas cooperativas de trabajadores que
a través de prácticas radicales facilitaron el acceso a la alimentación
en Atenas.
Mercados sin intermediarios (Laikis tis Platias), redes y cooperativas de productores
(Agronaftes, Periboli Korinthos, Rizari), cooperativas de consumidores
(Svoura, Syn_zo, Sesoula), cooperativas de comercio justo y alimentación
(Syn Allois, Lacandonas) o bancos de alimentos autogestionados (Trofo
Seleptes) son algunas de las nuevas prácticas radicales que configuraron
durante estos siete años la geografía de autonomía alimentaria en
Atenas.
El sentimiento actual generalizado de “depresión” no permitirá
insurrecciones, pero, como indica Giannis, del Huerto Comunitario del
barrio de Nikeas, creado en septiembre, un mes después de la aceptación
del tercer memorándum de la troika por el Gobierno de Syriza: “Ahora es
el momento perfecto para que la gente se una para hacer cosas junta.
A
través de la preservación de las semillas tradicionales y de la
producción de comida conseguimos autonomía y autosuficiencia”. Así
parece, nuevos procesos se activan en el cálido invierno que irán
recreando una nueva geografía de la autonomía alimentaria a través de
prácticas radicales en Atenas." (Inés Morales Bernardos, Diagonal, Atenas (Grecia), 06/12/15)
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