"(...) La situación de la juventud pasa por la insostenibilidad. El
colectivo se ha convertido en el grupo más vulnerable de la sociedad. Su
peso –social, económico y demográfico– se ha reducido sustancialmente
desde 2007.
Muchos de ellos también deciden abandonar el país. Su papel
en el futuro del país se antoja, dadas las circunstancias, insuficiente
para el mantenimiento de un estado de bienestar muy debilitado.
Cuando en política se habla de juventud, la temática dominante suele
ser el desempleo. Lo hacen habitualmente los grandes partidos, con
numerosas menciones y propuestas, incluyendo sus programas electorales.
Es, sin duda, un ámbito fundamental en el drama de la juventud. Sin
embargo, la situación del colectivo va mucho más allá de los índices de
desempleo.
Recientemente, el Informe de Oxfam Intermón sobre desigualdad y privilegios fiscales
advertía sobre el crecimiento imparable de la pobreza en España en los
últimos años. En 2014, cerca de un tercio de la población –13,4 millones
de personas– se encontraba en riesgo de pobreza y exclusión.
Según
señala la investigación ‘Sueños Rotos’ de la fundación porCausa,
es precisamente en la juventud donde este indicador –conocido como tasa
AROPE– más se ha disparado. En concreto, el riesgo de pobreza y
exclusión social para la población de 16 a 24 años creció 15 puntos
entre 2007 y 2014, hasta afectar al 38,7% de las personas en esta franja
de edad.
La juventud es también en el grupo donde más ha crecido la privación
material severa. Cerca de 1 de cada 10 jóvenes españoles no puede
permitirse, entre otras cuestiones, comer saludablemente, hacer frente a
gastos imprevistos o mantener la casa caliente en los meses de
invierno.
Precariedad y pobreza laboral
El altísimo nivel de paro que afecta a la juventud se ha unido en los
últimos años a una precarización del empleo tremendamente agresiva con
el colectivo. El resultado de esta situación es la proliferación y
multiplicación de la pobreza laboral entre los más jóvenes.
Si en 2007
esta afectaba al 7,5% de los jóvenes trabajadores de entre 16 y 24 años,
en 2014 el porcentaje se ha multiplicado por tres hasta alcanzar al
21,3% de las personas en este grupo de edad.
De esta forma, no solo cerca de la mitad de la población joven menor
de 24 años se encuentra desempleada. De los que trabajan, 1 de cada 5
está en riesgo de pobreza. Es decir, cuentan con menos del 60% de la
mediana nacional de ingresos. Además, a finales de 2014 el 56,3% de los
asalariados menores de 30 años estaba sobrecualificado en su puesto de
trabajo.
En este ámbito, la fractura social es evidente. El porcentaje de
trabajadores pobres jóvenes supera en casi 10 puntos la media nacional
del indicador (12,6%). Si lo comparamos con el marco europeo, la
diferencia llega a los 12 puntos. (...)
A las ya señaladas cuestiones de precariedad, pobreza o exclusión
habría que sumar los costes que está suponiendo para el estado la
creciente y sostenida migración de jóvenes hacia el extranjero.
Este impacto negativo de la migración se vincula principalmente a la
falta de retorno de la inversión en educación, además de a la
recaudación fiscal que dejan de aportar las rentas de las personas
cualificadas que abandonan el país.
De mantenerse los flujos migratorios de los últimos cuatro años, en
la próxima década la inversión ‘perdida’ en educación de jóvenes cuya
actividad y productividad tenga lugar fuera de España podría ascender al
2,5% del PIB de 2013 –unos 29.300 millones de euros–. Por otra parte,
los costes relacionados con la perdida en la recaudación de impuestos
que no pagarían estos jóvenes ascendería en el mismo periodo al 2% del
PIB de 2013.
En un segunda hipótesis –que tiene en cuenta migrantes jóvenes más
cualificados (con estudios secundarios o universitarios)–, la proyección
señala para los próximos diez años una perdida de inversión en
educación equivalente al 3,4% del PIB de 2013. Los costes fiscales en
este caso ascenderían al 2,2% del PIB. (...)" (José Luis Marín , CTXT, 20/01/16)
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