"(...) Aquellos que nos arruinaron moral, social y económicamente, son los que a
estas alturas quieren darnos lecciones de patriotismo, de sentido
común, de estabilidad. Me recuerda a una canción de Joan Manuel Serrat, "Los macarras de la moral". (...)
Esta es la sensación que sentí al escuchar en Año Nuevo una entrevista radiofónica a Luis de Guindos. No tiene desperdicio. (...)
Pero vayamos a los datos. El gobierno de Rajoy, el de Luis de Guindos, nos ha endeudado como nunca en nuestra historia reciente, exactamente igual que han hecho nuestras gerencias bancarias y empresariales no financieras –básicamente el Ibex 35– alrededor de las burbujas inmobiliaria y de internacionalización.
Como Luis de Guindos afirma, la emisión y renovación de deuda pendiente el año próximo es de 400.000 millones de euros. Y esa vulnerabilidad la han generado ellos, gobiernos y élites extractivas, no la ciudadanía, ni Podemos, ni Izquierda Unida, ni VOX, ni UPyD.
Y él mismo debería saber que existen ciclos de aversión y propensión al riesgo en los mercados financieros,
y que estamos entrando ya en un ciclo de aversión al riesgo. Es una de
nuestras previsiones, como saben ustedes. Por lo tanto, el problema lo
han generado quienes han esparcido la deuda como instrumento de
crecimiento sin nada detrás que lo soporte, es decir, los patriotas de
hojalata.
Ello se puede extender perfectamente a toda una batería de
indicadores económicos. Resulta llamativo que el gobierno de Rajoy, que
ha aumentado la pobreza de sus conciudadanos a niveles insoportables, se
permita el lujo de hablar de populismos. Aquel ejecutivo cuya reforma
laboral ha creado un mercado donde trabajar ya no garantiza salir de la
pobreza, donde empleo es sinónimo de precariedad extrema, se erige como
ejemplo de buen gobernante.
Cómo es posible que el ejecutivo saliente,
muñidor de esa tradición tan hispana de alimentar oligopolios, lobbies,
grupos de poder, hable de populismos.
Los que nos amenazan ahora con el "España se rompe" no se han percatado de una ruptura, la inter-generacional, de consecuencias impredecibles.
Jóvenes contra mayores. Padres contra hijos.
España es un país donde la
tasa de paro juvenil alcanza cifras bochornosas. España es un país
donde los salarios no permiten a los jóvenes emanciparse y formar una
familia -problemas de acceso a la vivienda, guarderías, precios fijados
por los lobbies del Ibex 35- .
España es un país donde los mejores
abandonan, o tienen intención de abandonar e irse al extranjero en busca
de un futuro mejor. Y han dicho basta. El actual esquema demográfico,
económico -salvo nuestro sector exportador-, social y laboral es
absolutamente insostenible.
Pero eso no importa. El tema es continuar
azuzando las llamas del nacionalismo catalán que los mismos patriotas de
hojalata alentaron por cuestiones meramente tácticas, electorales.
Ambos son iguales, se necesitan, se retroalimentan, son profundamente
sectarios, insolidarios, ineficientes.
Hace tiempo que se está destruyendo la democracia.
Desde estas líneas hemos aportado distintos enfoques a la hora de
pensar en cómo están siendo enterradas o se intenta sepultar muchas
formas de expresión democrática, de disidencia efectiva. En la próxima
crisis que se avecina, a la vuelta de la esquina, la Superclase ha
decidido que la democracia es una amenaza para su riqueza y poder.
Tratan de alimentar una forma externa de democracia, con el fin de
mantenernos tranquilos y entretenidos, pero intentan eliminar cualquier
sustancia de ella, ofreciéndonos un espectáculo con el escenario vacío
pero muy colorido.
Y es ahí donde los macarras de la estabilidad llevan tiempo bombardeando a la ciudadanía. "Elijan sabiamente" es un buen primer paso para castrar la democracia. (...)
El enemigo de la democracia es el miedo paranoico a peligros imaginarios y aquellos que los promueven, mientras que los problemas reales se ocultan y se disfrazan." (Juan Laborda, 02/01/2016)
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