"concentró a expertos en monedas complementarias y sociales que
expusieron diferentes experiencias exitosas de monedas sociales en
nuestro país, como los casos del Puma en Sevilla o del Ekhi en Bilbao,
así como futuros proyectos que se están gestando en ciudades como
Barcelona, Valencia o Madrid.
Las monedas complementarias (MC), aquellas que conviven con la moneda de curso legal pero que "pueden ser usadas para favorecer y promover la economía de una zona geográfica determinada",
están en pleno auge en nuestro país y ya son una firme realidad en
países como Alemania, Francia o Reino Unido, donde existen casos como el
de la ciudad británica de Bristol donde la moneda complementaria
“Bristol pound” es usada por una amplia mayoría de la población, se
puede utilizar en un gran número de comercios locales, permite pagar
impuestos municipales y donde su alcalde cobra su sueldo integro en esta
moneda.
El actual sistema monetario europeo, que ha dejado en manos del Banco
Central Europeo (BCE) la soberanía de las políticas monetarias, parece
hacer aguas en esta “Europa a dos marchas” donde los países han perdido
la posibilidad de usar estas políticas en casos de urgencia o de
necesitar promover otras políticas económicas que no sean las marcadas
por Europa o la Troika.
Hacia un sistema monetario europeo más justo
En el actual contexto de desigualdad económica, tanto entre los
países de la unión europea como a niveles regionales dentro de los
propios países, se hace necesaria una autonomía monetaria que brinde a
los gobiernos, a las administraciones locales e incluso a grupos de
ciudadanía organizada la posibilidad de buscar vías de acción propias
para resolver sus problemas.
En este punto es donde las MC pueden
funcionar -y ya están funcionando en muchos lugares- como una
herramienta perfecta para avanzar hacia otra economía más local. “Europa
necesita una relocalización de la economía, además de necesitar reducir
el consumo de recursos usando circuitos cortos de consumo y producción.
En este sentido las MC favorecen una economía local de proximidad más
justa para todos”, explica Florent Marcellesi, portavoz de EQUO en el Parlamento Europeo. “Necesitamos introducir las MC en un marco europeo. (...)
En este camino para introducir las monedas complementarias en el marco de una nueva Europa, el experto en desarrollo territorial y activista de la iniciativa "Economías BioRegionales" Franco Llobera, explica que “Europa necesita un libro blanco de las monedas complementarias, un marco legal que las permita y promueva.
Los técnicos en Europa lo tienen claro y
por eso la Comisión Europea sigue financiando con fondos sociales este
tipo de iniciativas, pero no parece que tengan la voluntad política de
llevarlo al Parlamento Europeo”. (...)
Las monedas complementarias en situaciones de crisis
Las MC ya han tenido papeles fundamentales en momentos de crisis económicas en otros países. El caso más sonado fue la aparición de monedas complementarias en Argentina durante el corralito en el 2001,
donde varias monedas surgieron para poder facilitar el intercambio y
paliar la falta de liquidez provocada por el cierre de los bancos. Este
tipo de monedas podrían ser de gran ayuda para gobiernos o
administraciones locales en situaciones de crisis económica o falta de
liquidez como la que sufrió Grecia.
“En el caso de Grecia,
el entonces ministro de finanzas griego Yanis Varoufakis propuso emitir
dinero electrónico, que funcionaría como una moneda complementaria, ante
la falta de liquidez provocada por el corte de financiación del BCE,
inyectando dinero electrónico mediante los sueldos de los funcionarios y
las pensiones.
Aquella medida podría haber dado tiempo extra al
gobierno en las negociaciones con la Troika y hubiera evitado, o al
menos suavizado, el parón económico causado por la falta de liquidez de
euros en los bancos griegos”, explica Daniel Albarracín,
economista miembro de Podemos, asesor del grupo de la Izquierda
Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE-NGL) en el Parlamento
Europeo y uno de los expertos que formó parte del Comité de la verdad de
la deuda pública griega, “Las MC tienen un recorrido corto, no
podrían sustituir a una moneda nacional o europea, pero si que pueden
dar un respiro y ser un alivio en momentos en los que se produce algún
tipo de crisis económica, social o una falta de liquidez”.
La posibilidad de emitir o promover este tipo de monedas significaría el
retorno de la soberanía monetaria a las administraciones locales, las
cuales conocen y comprenden mucho mejor la problemática de cada territorio, y que la actual estructura europea ha eliminado por completo al centralizarla en el BCE.
“Ya
hay experiencias similares como lo ocurrido en Argentina durante el
corralito o el caso del estado de Florida en EE.UU. donde se ha devuelto
la soberanía financiera a entidades locales para que pudieran buscar
soluciones a sus problemas mediante estas herramientas y políticas
monetarias propias.
En Europa esa soberanía es del BCE, que no es para
nada democrático”, explica Sebastià. En el caso de Grecia el europarlamentario comenta que “ha
sido crucial el hecho de no dejarle crear una propia alternativa para
salir de la crisis y obligarles a seguir unos parámetros neoliberales y
totalmente pendencieros, lo que se acentúa si recordamos que la deuda
griega era una deuda privada que Europa le obligó a socializar”. (El salmón contracorriente, 14 de diciembre de 2015, Yago Álvarez)
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