28.3.16

Ante la imposibilidad de manejar las tasas de interés, ya negativas o próximas a cero, los policymakers están desarmados para enfrentar la recesión

"(...) La expansión de la liquidez financia la adquisición de activos ya existentes, reales o financieros, como la recompra de las propias acciones o el aumento de los recursos líquidos a fin de acumular activos financieros y reforzar balances, en lugar de financiar la adquisición de bienes y servicios. Nuevas burbujas de activos.

The Economist  llama la atención del lector sobre los miedos que acosan a los inversores: la economía internacional se estaría hundiendo en una nueva recesión.

Ante la imposibilidad de manejar las tasas de interés, ya negativas o próximas a cero en la mayoría de las economías desarrolladas, los policymakers  están desarmados para enfrentar la recesión.  (...)

The Economist sugiere  pasos para sacudir la economía de su crecimiento letárgico.

La revista maltrata, de forma tan sorprendente como bienvenida, a los gobiernos que adoptan la austeridad y trabajan contra los estímulos fiscales.

Es particularmente heterodoxa  la exhortación a los políticos junto a los bancos centrales para el combate contra la crisis. Aquí la bomba de los herederos de Walter Bagehot: “Pasar por encima de los bancos y de los mercados financieros y poner dinero fresco directamente en los bolsillos de la gente (...) 

Alentando a gastar y no ahorrar” o “aumentar los salarios para generar una espiral salarios-precios”.

La revista sugiere también el manejo de “herramientas menos arriesgadas”.  Propone desvergonzadamente el empleo de la política fiscal para estimular el crecimiento, una herejía capaz de provocar estremecimientos y silbidos en la opinión pública nativa.

“Los mercados de activos (mercados de bonos) y las agencias de calificación van a mirar más amablemente el aumento de la deuda pública si existen activos frescos y productivos del otro lado de los balances. Sobre todo, este tipo de activos deberían incluir infraestructura (...) 

Sería sabio que los gobiernos  trabajaran  más en la mejora de la infraestructura pública (...) Programas más grandes y de larga duración de gastos de capital  público darían  a  las empresas privadas una mayor confianza sobre la demanda futura y harían más probable una recuperación sostenida”.

Cualquier parecido con las ideas formuladas en La Teoría General de la ocupación, el interés y el dinero, de John Maynard Keynes, la más importante contribución del siglo XX al pensamiento económico, no es mera coincidencia. (...)

Las exóticas operaciones financieras que precedieron a la crisis de 2008 en el mercado hipotecario estadounidense, los más de 500 mil millones de reales en intereses, que hunden la economía brasileña en la depresión y destruyen los balances  privados o a la exposición en derivativos al Deutsche Bank, equivalente a 20 veces el PBI alemán, son similares al mismo fenómeno, el fetiche de la liquidez.  (...)"         (Luiz Gonzaga Belluzzo , Gabriel Galípolo  , Sin Permiso, 19/03/2016)

No hay comentarios: