"Las reuniones con los técnicos y representantes de la Troika (Comisión
Europea, BCE y FMI) son como chocar con un muro de sordos, ya pueden
presentarse propuestas razonables y apoyadas en números que los
negociadores no entran a discutir asuntos de calado. No tienen en ello
ningún interés.
Es la experiencia del economista y exasesor de Yanis
Varoufakis, Daniel Munévar (Bogotá, 1984), quien ha participado en
estas negociaciones durante la crisis griega y la aprobación de los
programas de “rescate”. (...)
Daniel Munévar recuerda que en las discusiones con el FMI los
negociadores griegos argumentaron que las “reformas” no funcionarían. Y
lo hacían a partir de los mismos informes del Fondo Monetario
Internacional. El economista colombiano colaboró desde marzo de 2015
como asesor de Yanis Varoufakis en el Ministerio de Finanzas heleno,
en materia fiscal y sobre deuda.
Buscaba las referencias concretas en
los informes del organismo monetario, y luego se las trasladaba al
grupo técnico que mantenía las reuniones. Ésta era aproximadamente la
respuesta que recibían por parte de la representación del FMI: “Miren,
si ustedes no están interesados en reformarse, no tenemos ningún punto
en común para continuar con las discusiones; apaguemos y nos vamos”.
“Aquí está lo que ustedes han de hacer”.
El ejecutivo de Syriza entendía que se daba una relación decisiva entre una quita de la deuda y poner el freno a las políticas de austeridad. Informes del FMI del año 2013 reconocían la verdadera naturaleza de los créditos concedidos a Grecia tres años antes.
El ejecutivo de Syriza entendía que se daba una relación decisiva entre una quita de la deuda y poner el freno a las políticas de austeridad. Informes del FMI del año 2013 reconocían la verdadera naturaleza de los créditos concedidos a Grecia tres años antes.
“Lo publicaron por escrito porque
primero hubo filtraciones”, destaca Daniel Munévar. Los préstamos del
primer “rescate” que se otorgaron en mayo de 2010 a Grecia (110.000
millones de euros) sirvieron sobre todo para reflotar a los bancos
alemanes y franceses.
“Eran conscientes de que aprobaron un empréstito
insostenible y que iba en contra de los mismos lineamientos del FMI,
por eso tuvieron que cambiar sus reglas de crédito para la
aprobación”.
Con el fin de establecer una quita que aliviara la
asfixia económica, el gobierno griego aportaba todos estos argumentos
en las reuniones con el FMI, e incluso se mostraban los “papeles”,
pero ésta era la respuesta: “Ustedes han de tener esa discusión con
los países de la UE”.
Una de las condiciones que establece el FMI en
los “rescates” es que esta institución es la primera en cobrar, por
tanto, se le tenía que abonar lo prestado y después ya se entendería
el gobierno griego con los países de la Unión.
Pero tal vez la clave del dogal que impedía una quita podía observarse mejor en las argumentaciones de hierro de la Comisión Europea y el BCE. Se les decía a los negociadores griegos que incluso si se aceptaba una reestructuración de la deuda, habría que continuar con las medidas de austeridad.
Pero tal vez la clave del dogal que impedía una quita podía observarse mejor en las argumentaciones de hierro de la Comisión Europea y el BCE. Se les decía a los negociadores griegos que incluso si se aceptaba una reestructuración de la deuda, habría que continuar con las medidas de austeridad.
No se podía aceptar -era ésta la idea básica- que Grecia
tuviera “obligaciones fiscales” menores que otros miembros de la UE
que habían prestado capitales al país heleno.
Pero la cuestión se
situaba, aunque no se dijera, en el terreno eminentemente político.
Porque si a Grecia se le dispensaba un trato más favorable que a otros
países, podía entenderse que una “estrategia de confrontación” podía
rendir resultados. Y podía cundir el ejemplo. (...)" (Entrevista al economista y exasesor de Varoufakis, Daniel Munévar, Enric Llopis , Rebelión, 08/03/16)
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